Un descargo en video de una madre identificada como “Mica” se volvió viral en las últimas horas y reabrió un debate tan incómodo como recurrente: qué obligaciones mantiene un padre respecto de la cuota alimentaria cuando, tras una separación, el hijo pasa un tiempo con él.
La mujer denunció públicamente que el padre de uno de sus hijos le comunicó que no le depositará la cuota alimentaria correspondiente a febrero, con el argumento de que el niño se irá de vacaciones con él durante todo el mes. El planteo, lejos de quedar en el ámbito privado, explotó en redes y generó una fuerte identificación -y rechazo- entre usuarios.
Según supo la Agencia Noticias Argentinas, el conflicto escaló cuando el hombre le dijo: “Mirá, Mica, cuando vuelvo de mis vacaciones veo cuánta plata me quedó y veo cuánto te paso, algo te voy a dar”.
En su video, Mica contó que actualmente recibe $350.000 mensuales, una suma que -según explicó- no alcanza a cubrir los gastos fijos del hogar, que estimó en alrededor de 3 millones de pesos.
“Yo tengo que estar en mi casa, estresada, preocupada, pensando cómo pagar todo. El chavón se va un mes entero, tiene casa, auto, moto, cuatri… tiene todo”, expresó, sin filtros.
Más allá del caso puntual, su relato conectó con una experiencia compartida por muchas mujeres: la carga económica que permanece, aun cuando el hijo no esté físicamente en la casa por unas semanas.
Qué dice la ley
Detrás de la indignación viral, el marco legal argentino es claro. La cuota alimentaria es una obligación mensual y anticipada, que no se suspende por decisiones unilaterales ni por cambios temporales en el cuidado personal del niño.
La normativa establece que los alimentos no cubren solo la comida diaria, sino también gastos fijos que siguen existiendo aunque el menor esté de viaje: vivienda, servicios, educación, obra social, entre otros.
En términos concretos:
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El padre no puede dejar de pagar la cuota de febrero por decisión propia.
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Si considera que los gastos que asume durante las vacaciones ameritan una compensación, debe pedir una revisión judicial.
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Nunca suspender el pago de manera unilateral.
La grieta en redes
El caso rápidamente se trasladó a la red social X, donde las posiciones se polarizaron. Por un lado, muchos usuarios respaldaron a la madre, recordando que los gastos estructurales del hogar no desaparecen porque el niño pase un mes fuera. “La cuota no es un viático, cubre vivienda y servicios”, escribió un usuario. Otros compartieron experiencias similares, marcadas por incumplimientos sistemáticos.
Del otro lado, también hubo cuestionamientos. Algunos pusieron en duda el monto de gastos que mencionó Mica, mientras que otros defendieron al padre bajo una lógica más lineal: “Si el chico está con él, ¿por qué le tiene que dar plata?”.
Incluso aparecieron posturas más extremas, como la propuesta de que el niño viva con el padre para “equilibrar” la balanza económica, frente a otras voces que insistieron en no perder de vista lo central: el bienestar del menor, más allá del conflicto entre adultos.
El descargo de Mica no aportó una solución inmediata, pero sí volvió a poner en primer plano una realidad extendida y muchas veces silenciada: la desigualdad en el cumplimiento de las responsabilidades parentales tras una separación.
Un debate que, cada vez que aparece, deja en claro que la cuota alimentaria no es una concesión ni un favor, sino una obligación legal y, sobre todo, una responsabilidad con los hijos.
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Fuente: Agencia de Noticias NA




