La resolución N° 3344/2025 se publicó el 23 de diciembre de 2025, a pocos días de las fiestas, y quedó sepultada entre las celebraciones de fin de año. Pero el cambio que dispone sobre la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) es notorio y llega en medio de una caída sostenida de las tasas de vacunación que preocupa a las principales sociedades científicas de Argentina.
La medida oficializada ese día por el Gobierno nacional redujo a la mitad el núcleo central de la CoNaIn, redefinió su rol como estrictamente consultivo y la subordinó de manera directa al Ministerio de Salud, cambios que impactan si se tiene en consideración que la Comisión, ahora bajo la órbita de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, es el principal organismo asesor en políticas de inmunización del Estado nacional.
El telón de fondo de ese cambio lo describe el último informe del Observatorio de Vacunas de la Sociedad Argentina de Pediatría, que advierte sobre coberturas insuficientes y un riesgo creciente de reaparición de enfermedades prevenibles, dos fenómenos que se pueden agravar si las políticas públicas no van en línea con el fortalecimiento de una estrategia preventiva clave: la vacunación.
Cambios drásticos en una comisión clave
La Resolución 3344/2025 aprobó un nuevo reglamento de funcionamiento de la CoNaIn y dejó sin efecto varias normativas anteriores que organizaban su forma y funcionamiento desde hace más de dos décadas.
Entre los cambios más importantes, se redujo el Núcleo Científico Central de ocho a cuatro integrantes y se estableció que la presidencia de la Comisión estará a cargo del titular de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles (DiCEI), dependiente del Ministerio de Salud.
Además, el texto reafirma el carácter “estrictamente consultivo y no vinculante” del organismo y dispone que la agenda de temas a tratar será definida por la DiCEI, aunque los miembros podrán proponer asuntos “según la pertinencia técnica o la oportunidad sanitaria”. También se fijó que todos los cargos serán ad honorem y por períodos de dos años.
Los argumentos detrás de estas modificaciones explican que la medida busca “ordenar su funcionamiento” y “fortalecer el proceso de toma de decisiones en políticas de inmunización” al integrar la Comisión a la estructura ministerial. Por eso, la normativa deroga la presidencia independiente que tenía la CoNaIn y formaliza su dependencia de la DiCEI.

El cambio institucional, en contexto
Tal vez lo más preocupante es leer estas modificaciones a la luz del contexto sensible que atraviesa Argentina en materia de inmunización: los últimos datos de la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) indican que las coberturas de vacunación en el país van en caída generalizada, con especial impacto en niños en edad escolar y adolescentes.
El 4° Informe Especial del Observatorio de la Infancia y Adolescencia de la SAP, que midió los cambios en la tasa de vacunación desde 2015 hasta 2024, advierte que ninguna de las vacunas del calendario nacional alcanza hoy la meta de cobertura del 95% y algunas dosis registran descensos de más de 40 puntos porcentuales en la última década.
Entre los datos más preocupantes, la cobertura de la segunda dosis de la triple viral a los 5 años cayó al 46%, cuando en el período 2015–2019 superaba el 90%. Lo mismo ocurrió con el refuerzo contra la poliomielitis, que descendió al 47%. En ambos casos, menos de la mitad de los niños accede hoy a dosis clave para sostener la inmunidad colectiva.
El informe también señala que la vacuna quíntuple de refuerzo, aplicada entre los 15 y 18 meses, alcanza apenas el 66,8%, y que más de 150.000 niños no recibieron esa dosis en 2024. En adolescentes, la situación no es mejor: la cobertura de la vacuna contra el VPH cayó al 51% en varones y al 55% en mujeres, mientras que la dTpa a los 11 años bajó al 54%.
“La comparación entre 2015 y 2024 evidencia una caída generalizada en todos los grupos de edad y vacunas analizadas, con especial preocupación en los refuerzos y esquemas de la segunda infancia y adolescencia”, se lee en el informe de la SAP, que calificó la situación como una “alerta epidemiológica seria” por el riesgo de reemergencia de enfermedades prevenibles, tal como ocurre con el sarampión y la coqueluche.
El informe de la SAP también alerta que uno de los principales problemas actuales no es únicamente el inicio de los esquemas, sino la dificultad para completarlos. La caída de las coberturas se concentra especialmente en las dosis de refuerzo, una parte clave del esquema para sostener la protección a lo largo del tiempo.
En ese sentido, precisa que los esquemas incompletos dan una falsa sensación de cobertura: muchas personas recibieron alguna dosis, pero no las necesarias para quedar realmente protegidas. Esa brecha deja a niños y adolescentes expuestos y va acumulando población susceptible, un escenario que facilita la aparición de brotes cuando ingresan virus desde otros países o regiones.
“El incumplimiento de los esquemas completos expone a la población infantil y adolescente al riesgo de reemergencia de enfermedades que estaban controladas y pueden reaparecer cuando se pierde la protección poblacional”, advirtió la SAP, que remarcó que la vacunación es una estrategia colectiva y requiere políticas sostenidas, coordinación federal y decisiones basadas en evidencia científica.









