El año 2025 se ubicó entre los tres más cálidos desde que existen mediciones sistemáticas, de acuerdo con el Servicio de Cambio Climático de Copernicus (C3S). La temperatura media global en superficie superó en 1,44 °C el promedio del período preindustrial (1850-1900), consolidando una tendencia alarmante que también fue ratificada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM), que advirtió que los últimos once años fueron los más cálidos jamás registrados.
Según Copernicus, 2025 quedó apenas 0,01 °C por debajo de 2023 y 0,13 °C por debajo de 2024, que continúa siendo el año más cálido del registro. La temperatura media global alcanzó los 14,97 °C, es decir, 0,59 °C por encima del promedio del período 1991-2020. Además, las temperaturas de los últimos tres años (2023-2025) superaron en promedio el umbral de 1,5 °C establecido por el Acuerdo de París, marcando la primera vez que un período de tres años consecutivos rebasa ese límite.
Un análisis consolidado de ocho conjuntos de datos realizado por la OMM indicó que, según dos de ellos, 2025 fue el segundo año más cálido de los últimos 176 años, mientras que en los seis restantes se ubicó en el tercer lugar.
Desde Copernicus explicaron que este período excepcionalmente cálido responde principalmente a la acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera, producto de las emisiones sostenidas, y a la disminución de la capacidad de absorción de dióxido de carbono por parte de los sistemas naturales. A esto se sumaron temperaturas récord en la superficie de los océanos, asociadas a un episodio de El Niño y otros factores de variabilidad oceánica, amplificados por el cambio climático.
La secretaria general de la OMM, la argentina Celeste Saulo, remarcó que, pese al efecto de enfriamiento generado por un episodio de La Niña a comienzos y fines de 2025, el año terminó posicionándose entre los más cálidos de la historia. “Las altas temperaturas observadas tanto en tierra como en el océano exacerbaron los fenómenos meteorológicos extremos, como las olas de calor, las lluvias torrenciales y los ciclones tropicales de gran intensidad, lo que subraya la imperiosa necesidad de contar con sistemas de alerta temprana”, sostuvo.
En la misma línea, el director del Servicio de Cambio Climático de Copernicus, Carlo Buontempo, advirtió que el hecho de que los últimos once años hayan sido los más cálidos registrados confirma una tendencia inequívoca hacia un clima cada vez más caliente. “El mundo se está acercando rápidamente al límite de temperatura a largo plazo establecido por el Acuerdo de París. Estamos abocados a superarlo; la elección ahora es cómo gestionar mejor ese inevitable rebasamiento y sus consecuencias”, señaló.

El informe también destacó que la Antártida registró en 2025 su temperatura anual más alta desde que se tienen registros, mientras que el Ártico alcanzó su segundo valor más elevado. En febrero, la cobertura combinada de hielo marino de ambos polos cayó al nivel más bajo desde el inicio de las observaciones satelitales a fines de la década de 1970. A su vez, se detectaron temperaturas récord en distintas regiones del planeta, entre ellas Europa, Asia central y amplias zonas del Pacífico y el Atlántico.
En Argentina, los datos preliminares del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) indican que la temperatura media del país superó el promedio 1991-2020, ubicando al período enero-octubre de 2025 como el cuarto más cálido desde 1961. Durante el año se registraron dos olas de calor intensas, con récords de temperaturas máximas y mínimas y una elevada cantidad de días por encima de los 40 °C.
También se produjo un único evento de ola de frío que abarcó gran parte del territorio nacional y dejó marcas históricas en las temperaturas mínimas. En cuanto a las precipitaciones, el acumulado entre enero y octubre superó el promedio climatológico, convirtiéndose en el registro más alto de los últimos ocho años.
Los datos refuerzan las advertencias de la comunidad científica internacional sobre el avance del cambio climático y el aumento de la frecuencia e intensidad de los eventos extremos, con impactos cada vez más visibles a escala global y local.









