En el año 2023, un instructor de básquetbol de un club de Capioví, fue denunciado por una joven por casos de abuso sexual cometidos dos años antes. La investigación determinó en base a testimonios que años atrás, este instructor había acosado y cometido manoseos a otras alumnas que asistían a practicar deportes. Para la justicia ya no hay más pruebas que recabar y ahora irá a juicio.
Héctor Simon, fiscal de Instrucción de Puerto Rico, pidió que el encartado de 58 años sea juzgado ante un Tribunal por los delitos de “abuso sexual con acceso carnal agravado por ser el encausado encargado de la educación de la víctima (un hecho)” y “abuso sexual agravado por ser encargado de la educación de la víctima (varios hechos) todo en concurso real”.
Según el material probatorio que obra en la causa, a comienzos del año 2021 y cuando la víctima tenía 17 años, el acusado comenzó a acercarse verbalmente con preguntas acerca de si tenía vida amorosa. Semanas después, cuando la jovencita aguardaba en una oficina contigua a la cancha a que pasaran sus padres a buscarla, el profesor se acercó y comenzó a pasarle la mano por la cabeza, el cuello y los hombros. Pero en ese momento llegaron los progenitores en un vehículo y ella se levantó y se fue del lugar.
Luego de esa situación el encartado avanzó sexualmente sobre su víctima, en momentos en que quedaba a solas con ella en el club, besándola en la oficina o obligándola a ingresar al baño con la luz apagada.
Este sospechoso se valía de un actitud manipuladora y la denunciante indicó que le llevó tiempo asimilar lo que le había sucedido, además de no estar lista para animarse a contarlo a la justicia en aquel año 2021.
Según la denunciante, la última vez fue cuando el encartado estaba con la joven en la oficina. Aún no había llegado nadie al club. Él cerró la puerta con llave y se abalanzó, la manoseó y le practicó sexo oral. Ella logró que la dejara irse. Con el paso de los días el acusado comenzó a mandarle mensajes solicitándole que le enviara fotos íntimas.
La víctima se lo ocultó a sus padres pero sí se animó a contar lo que le sucedió a la hija del entrenador. Esta joven la escuchó y la alentó a que denunciara.
Cuando avanzó la investigación varios testimonios de otras exalumnas de este profesor, mencionaron que fueron victimas de ese mismo accionar.






