Mientras el fuego avanza sobre vastas zonas de la provincia de Chubut, los brigadistas forestales continúan dando batalla a las llamas en condiciones extremas. Desde el pasado 6 de enero, los equipos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego trabajan sin el equipamiento adecuado y, en muchos casos, deben coser y reparar su propia indumentaria para poder seguir en el operativo.
Según denuncian, varios combatientes del fuego siguen en actividad con borcegos cuya suela se derritió por las altas temperaturas. La falta de insumos básicos los obliga a improvisar soluciones: remiendan pantalones, arreglan camperas y refuerzan su calzado mientras esperan que avance una licitación para la compra de nuevo equipamiento.
La situación se agrava por un reclamo estructural. Los brigadistas aseguran que no reciben indumentaria nueva desde 2023, registran una pérdida salarial superior al 50%, mantienen paritarias cerradas desde 2022 y advierten serias deficiencias en la cobertura de la obra social. A esto se suma la escasez de personal: actualmente Parques Nacionales cuenta con 391 brigadistas, cuando estiman que serían necesarios al menos 700 para responder a la magnitud de los incendios forestales.
En este contexto, el apoyo comunitario se volvió clave. Vecinos autoconvocados ofrecen comida, alojamiento y ayuda para reparar la ropa de quienes arriesgan su vida en primera línea, en medio de un escenario marcado por la emergencia ambiental y las denuncias por falta de asistencia estatal.
Hasta el momento, el fuego ya consumió más de 40 mil hectáreas y en las últimas horas se activaron nuevos focos de incendio. Mientras brigadistas y pobladores luchan contra el avance de las llamas, crece la preocupación por la falta de recursos y la urgencia de respuestas concretas ante una crisis que no da tregua.
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