En este momento, hay 66 niños y adolescentes desaparecidos en el país y 46 que ya cumplieron 18 años y aún no fueron encontrados, según datos actualizados diariamente por Missing Children Argentina, la organización civil cuya misión en ayudar a las familias a encontrar los niños que están perdidos o desaparecidos.
En la provincia de Misiones, actualmente cuatro niños y adolescentes continúan siendo buscados, entre ellos David Capli, desaparecido en 2021, y Antonella Noemí Fernández y Antonio Daniel Flores, cuyos casos se registraron hace poco más de un mes. Pese a su extensa frontera con Paraguay y Brasil, la provincia no presenta más casos que otras jurisdicciones del país, según indicaron desde la organización Missing Children Argentina.
Así lo confirmó la presidenta de la entidad, Ana Rosa Llobet, quien destacó el trabajo articulado con organismos provinciales. “En Misiones trabajamos junto al Registro Provincial de Información de Niños, Niñas, Adolescentes y Jóvenes Desaparecidos y/o Extraviados, a cargo del comisario Leonardo Esteche. Nos envían las denuncias y nos informan cuando los chicos aparecen. Eso es fantástico, porque nos permite difundir rápidamente los casos y colaborar en su búsqueda”, señaló en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
En cifras
A nivel nacional, Llobet remarcó que más del 95% de las denuncias por desaparición se resuelven. “La gran mayoría de los chicos aparece con vida y es reintegrada a su familia. En algunos casos se llega a saber qué ocurrió, aunque el desenlace sea trágico. Pero hay un pequeño porcentaje que no aparece, como el caso emblemático de David Capli, un adolescente misionero de 15 años que desapareció en 2021 y que seguimos buscando porque no nos resignamos a no saber qué pasó con él”, dijo.
La referente advirtió que, si bien se registra un aumento en la cantidad de denuncias, esto también responde a una mayor visibilidad y conexión territorial de la organización, especialmente tras casos resonantes como los de Loan Peña, Guadalupe Lucero y Liam Flores. “Esos casos nos permitieron llegar a lugares donde antes no sabían que existíamos”, explicó.
Uno de los principales obstáculos, según Llobet, es la demora en la activación de los protocolos de búsqueda. “Todavía nos encontramos con denuncias que no se toman de inmediato, ya sea por parte de las familias o de las autoridades. Cuando un chico desaparece no hay que esperar nada: la denuncia debe hacerse en el momento”, subrayó.
La problemática de las fronteras permeables también ocupa un lugar central, especialmente para provincias como Misiones. “Permanentemente salen chicos del país, muchos en el marco de secuestros parentales hacia Brasil, Chile, Perú o México. Muchas veces cruzan de manera ilegal”, indicó, y recordó un caso reciente en el que un padre logró recuperar a sus hijos tras casi dos años en Brasil.
Según explicó, la mayoría de los niños y adolescentes que se ausentan de sus hogares lo hacen de manera voluntaria, principalmente adolescentes, por conflictos familiares, situaciones de violencia o consumo problemático. “Muchos regresan espontáneamente, pero hay alta reincidencia porque no están conformes con su realidad”, señaló.
Casos sin resolver
Respecto a los casos que permanecen sin resolver durante años, Llobet sostuvo que es difícil determinar cuándo se trata de redes de trata de personas. “Podemos suponerlo, pero sin datos concretos sigue siendo una hipótesis. Hoy tenemos alrededor de 40 personas que desaparecieron siendo menores y ahora son adultos, sin que se sepa qué pasó”, explicó.
Missing Children Argentina centra su tarea en la difusión de las búsquedas y trabaja junto a Missing Children Italia, que utiliza inteligencia artificial para realizar progresiones de edad y reconstruir la imagen actual de los chicos buscados
Finalmente, Llobet remarcó la necesidad de más recursos y mejor articulación entre organismos. “No existe un entrecruzamiento eficiente de datos entre policías, fiscalías, juzgados y organismos de niñez. Hay muchísimo por hacer, sobre todo en provincias de frontera, donde los controles deben ser más estrictos para proteger a los chicos”, concluyó.










