El salario de docentes e investigadores de las universidades nacionales volvió a caer con fuerza en 2025 y cerró el año con una caída real del 12,7%, según el último Informe de Situación del Sistema Universitario elaborado por la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) y el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (CIICTI).
El dato terminó de confirmar un deterioro que se arrastra desde fines de 2023 y que ya acumula una pérdida del 33,4% en términos reales, mientras los índices de inflación persisten y no hay paritarias a la vista para el sector, aún después de la sanción de la Ley de Financiamiento Universitario.
La publicación del informe coincidió con una nueva decisión del Gobierno nacional en materia salarial: el Ejecutivo dispuso por decreto una actualización del 2% retroactiva a diciembre para los docentes universitarios, acompañada por bonos no remunerativos según la dedicación.
La medida, adoptada de manera unilateral y sin negociación paritaria, volvió a encender el conflicto con los gremios docentes, que denunciaron que el aumento no alcanza a compensar la pérdida acumulada. La CONADU difundió un comunicado en el que cuestionó la última actualización salarial decretada y advirtió que “en las próximas semanas se definirá colectivamente las medidas de cara al comienzo del ciclo lectivo 2026”.
Sueldos y presupuesto, en caída libre
El informe de la FEDUN estima que en 2025 los salarios reales de los docentes universitarios cayeron un 12,7% respecto de diciembre de 2024. El retroceso es aún mayor si se amplía el periodo hasta noviembre de 2023, ubicando la pérdida acumulada en el 33,4%.
Ese derrumbe no solo redujo el poder de compra mes a mes, sino que empujó los salarios a niveles históricamente bajos. El mismo informe advierte que hoy los ingresos docentes están por debajo de los valores de comienzos de 2002 y se ubican un 40,1% por debajo del pico salarial de 2011.
La brecha se explica, en buena parte, por la diferencia entre inflación y aumentos. El análisis compara que los precios subieron un 259,4% en los últimos dos años, mientras que los salarios universitarios crecieron apenas un 139,4%. El resultado es un deterioro de 120 puntos porcentuales, que grafica el desfasaje entre sueldos y costo de vida.
En paralelo, el presupuesto universitario no muestra señales de recuperación. Tras un desplome del 21,8% en 2024, la inversión en universidades nacionales volvió a descender un 5,4% en 2025 y el Presupuesto 2026 proyecta una nueva baja del 6,8%. Así, el peso del financiamiento universitario en el PBI caerá al 0,457%, muy lejos del 0,718% que representaba en 2023.
La mayor parte de ese presupuesto se destina al pago de salarios (88,6%), pero de acuerdo al documento, el ajuste también alcanza a partidas para funcionamiento, extensión universitaria, ciencia y técnica, becas e infraestructura, con recortes de hasta un 70% en términos reales.

Decreto y respuesta de la CONADU
En los últimos días, el Gobierno nacional resolvió fijar por decreto una actualización salarial del 2% retroactiva a diciembre, junto con el pago de bonos no remunerativos: 12.500 pesos para las dedicaciones simples, 25.000 para las semiexclusivas y 50.000 para las exclusivas.
La decisión fue tomada sin convocatoria a paritarias, un reclamo persistente de los gremios docentes y no docentes, y se dio a conocer mediante un instructivo de liquidación salarial, lo que generó un inmediato rechazo gremial.
La CONADU expresó su postura a través de un comunicado en el que cuestionó duramente la medida. “En una nueva burla a la ley vigente (en referencia a la Ley de Financiamiento Universitario), el Gobierno nacional decretó un porcentaje de actualización salarial: 2% retroactivo a diciembre, sumado a un bono no remunerativo”, señaló la federación.
Desde el gremio advirtieron que el aumento queda muy por detrás de la inflación y “llega tardíamente respecto del resto de los estatales, profundiza el ataque a la universidad pública que pone en riesgo el ciclo lectivo 2026 y la existencia misma del sistema universitario”, remarcaron.
La CONADU también puso el foco en los salarios más bajos, asegurando que “la mayoría de los y las docentes de las universidades tiene su salario congelado en $250 mil hace un año”, y reclamó la reapertura de la negociación salarial: “Exigimos la convocatoria a paritaria tal como marca ley para recomponer los salarios y discutir formación y condiciones de trabajo en forma urgente”.
El comunicado cierra con una advertencia que deja abierto el escenario para los próximos meses: “En las próximas semanas, la CONADU definirá colectivamente en sus cuerpos orgánicos las medidas de cara al comienzo del ciclo lectivo 2026”.
En la misma línea, otros gremios del sector universitario, como FATUN, expresaron su rechazo al aumento fijado por decreto y reclamaron la reapertura de paritarias, anticipando un clima de tensión a medida que se acerca el inicio del próximo año académico.









