Vómitos, diarrea y dolor abdominal vuelven a ocupar la agenda en las guardias de emergencia durante el verano. Es que el calor, los viajes y los cambios de rutina típicos de las vacaciones llegan de la mano con un aumento sostenido de los cuadros digestivos.
Así lo advirtió el jefe del Servicio de Gastroenterología del Hospital Madariaga, Diego Sartori, quien además precisó que en Misiones estos cuadros aparecen tanto en personas que se quedan en la provincia como en aquellas que regresan de otros destinos, sobre todo Brasil, que tiene alerta sanitaria vigente en balnearios de la zona sur.
Los cuadros aparecen relacionados con el consumo de agua no segura, frutas y verduras mal lavadas o alimentos que pierden la cadena de frío. A eso se suma la ingesta accidental de agua en ríos, piletas o el mar, sobre todo en niños, un factor que suele pasar desapercibido pero también puede ser el punto de partida de los casos de gastroenteritis estivales.
Independientemente del cuadro, Sartori aseguró que “el principal cuidado en el verano es la hidratación”. “Tratar de llegar por lo menos a los dos o tres litros (de consumo de agua segura) al día es fundamental”, agregó.

Agua y alimentos, la primera barrera
Sartori explicó que mantener una buena hidratación sirve para que el cuerpo mantenga su equilibrio y “de esa manera estamos menos predispuestos a episodios de infecciones o de presentar algún cuadro de gastroenteritis y ni hablar de deshidratación”, señaló. El especialista insistió en que el agua que se consume debe ser potable y, al viajar, elegir siempre agua embotellada. “Más que nada para evitar episodios de infección”, dijo, y aclaró que muchas veces el problema aparece por el cambio en el tipo de agua de cada lugar. A eso se suma la ingesta accidental de agua durante actividades recreativas. “sobre todo los chicos, cuando van al agua de mar o al río”, explicó. También mencionó el lavado de frutas y verduras y el uso de hielo elaborado con agua no segura como puntos críticos de infección.
Fuera del hogar, Sartori sugirió extremar los cuidados. “Si no sabés de dónde viene esa fruta, dónde fue lavada o elaborada, ahí está el riesgo”, advirtió. En esa línea, recomendó priorizar verduras cocidas y prestar especial atención a carnes, embutidos y lácteos, que deben estar correctamente refrigerados.
Síntomas y cuándo consultar
Uno de los cuadros que más se observa en esta época es la diarrea del viajero, un cuadro que se manifiesta “en personas que han viajado a otro lugar y vuelven con episodios de diarrea”, explicó Sartori.
Según indicó, se trata de un cuadro más complejo y que “suele durar de 5 a 10 días”. Por su lado, las gastroenteritis “generalmente se resuelven dentro de las 48 o 96 horas”, es decir, de dos a cuatro días. Para aliviar los síntomas, Sartori recomendó el uso de probióticos, pero insistió en que “cuando uno tiene gastroenteritis y se deshidrata, tiene que consumir agua y asistir a la consulta médica”.
Consultado sobre qué llevar como respaldo preventivo en un viaje, señaló que “las sales de rehidratación son lo principal” y aclaró una confusión común: “Gatorade o Powerade son para la deshidratación deportiva, no para los cuadros de diarrea o vómitos”, ya que -según explicó- “se pierden electrolitos distintos”.
Entre los signos de alarma mencionó el dolor abdominal intenso que no cede, decaimiento, mareos, falta de respuesta a estímulos y disminución de la orina.
“Ante los primeros síntomas hay que consultar, ya sea en la guardia o con un profesional”, aseveró el especialista, ya que la atención temprana sigue siendo la mejor herramienta para evitar complicaciones más severas.









