Cuando en la misa del domingo el sacerdote Marcos Szyszkowski, párroco de la iglesia San Juan Bautista, de Santo Pipó, dio a conocer el resultado de la encuesta que se realizó en la comunidad, Juana Melgarejo de Vera, no podía creer lo que estaba oyendo. Es que su nombre resonó con fuerza en el templo, al obtener el mayor puntaje que la catapultó como “personalidad destacada” de la localidad donde está radicada hace 40 años. “Fue una verdadera sorpresa, al punto que preguntaba al padre si era yo. Nunca había pensado en esa posibilidad. Es un trabajo silencioso y, junto a mi esposo, Eladio, dedicamos mucho tiempo al Hogar de Abuelos El Buen Pastor”, manifestó emocionada.

Indicó que la tarea que realizan desde marzo pasado -cuando se retiró la comisión anterior-, demanda mucho tiempo. “Pero ahora es otra historia, los doce abuelos pueden realizar otras actividades”, dijo. Entre ellas, citó una jornada de esparcimiento a la vera del río Paraná, adonde llegan gracias a la predisposición de Manuel Romero, que facilita el transporte y a Eladio, que les cocina un rico asado.
Al regreso hacen una especie de city tour por Santo Pipó porque “dicen que no salían desde hace mucho tiempo y que ya no recordaban cómo era la localidad”. Para reavivar la memoria, pasan por el frente a la parroquia San Juan Bautista, fueron hasta el edificio municipal y el hospital, entre otros puntos. Sostuvo que, gracias a esta impronta, el hogar es, en la actualidad, “un espacio abierto para todas las personas que quieran ir a visitarlo. Se respetan los tiempos de los internos durante la siesta, a la hora del mate y mientras miran la tele, al atardecer. Pero, durante el día reciben muchas visitas las nueve abuelas y tres abuelos, de distintas edades y con distintas patologías”, señaló esta empleada de comercio, madre de: Cristian, Marcelo y Adrián, quienes le regalaron siete nietos: Juan Manuel, Ángeles, Lautaro, Agustina, Lisandro, Benjamín y Aitana, que nació el primero de enero.

Melgarejo se desempeña como tesorera del Hogar de Abuelos, pero se encarga de las compras para la semana, de llevarlos al médico, de acercarlos a la peluquería, de que asistan a la misa de los domingos, además de hacerse de un tiempo para charlar con ellos. “Estoy pendiente de cualquier cosita que pudiera pasar, que es comunicada través de un grupo de Whatsapp. Las seis chicas que trabajan ahí mandan un mensaje en caso que, por ejemplo, un abuelo esté con fiebre, entonces escribo al Dr. Heno Pigerl, para que me diga si tengo que llevar al paciente o él se acerca hasta el hogar. Todo el tiempo estoy pendiente de ellos”, comentó orgullosa del servicio que presta junto a su esposo “que me acompaña en todo”.

Sobre el reconocimiento señaló que “no me esperaba porque siempre estamos abocados a colaborar con la iglesia o con alguna familia que necesita. Es algo que hacemos desde siempre. Siempre fuimos así. Y es lo que le inculcamos también a nuestros hijos y a los nietos, que están creciendo”.

Después del 30,4% de los votos obtenidos por Melgarejo, se ubicó la pastora Antonela Guerreño, con el 29%, por su labor espiritual y comunitaria. Más tarde, el padre Marcos Szyszkowski alcanzó el 20,3%, por su rol pastoral, su cercanía permanente y su presencia activa. Con 2,9% de los votos, fue reconocida Cristina Álvarez, directora de la Escuela 214, y Felicita Centeno, ambas valoradas por su compromiso educativo y social sostenido.






