Daniel Morel (56), con una extensa trayectoria en el mundo deportivo, atravesó uno de los desafíos más complejos de su vida cuando su obesidad llegó a un punto crítico: llegó a pesar casi 200 kilos. En ese contexto, decidió iniciar un proceso integral de cuidado de la salud con acompañamiento médico, nutricional y psicológico en el Hospital Madariaga de Posadas, donde funciona un grupo especializado en el tratamiento de la obesidad.
En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, Morel recordó que el primer paso fue una decisión personal. “Cuando uno va viendo que esta enfermedad avanza y no la podés controlar, tenés que recurrir a los profesionales”, afirmó. En su caso, destacó el trabajo del doctor Eduardo Carrozzo y su equipo interdisciplinario, que lo acompañaron en todo el proceso.
El entrevistado señaló que ingresar a un gimnasio no fue sencillo, especialmente por los prejuicios que suelen atravesar a las personas con sobrepeso. “Para la mayoría que tenemos obesidad, entrar a un gimnasio es un tabú, pero cuando uno tiene la decisión, el tabú lo deja de costado”, sostuvo, y resumió la clave del cambio en tres pilares: “Hay que enfocarse, comer bien, descansar bien y entrenar mejor”.
Hace siete años que Morel entrena musculación de manera sostenida. A lo largo de ese camino se capacitó como instructor físico y hoy es propietario de su propio gimnasio en el barrio Latinoamérica de Posadas. Desde allí, aseguró que busca acompañar a otras personas que atraviesan situaciones similares. “Trato desde este ámbito de ayudar a muchas personas que padecen esta enfermedad”, explicó.
En relación con su estado de salud, remarcó que la obesidad va mucho más allá de una cuestión estética. “Es una enfermedad silenciosa que afecta a todos los órganos”, advirtió, y detalló los riesgos asociados como la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardíacas. “La pastilla no es la solución. Vos querés estar sano, comé bien y entrená”, enfatizó.
Recordó que el punto de quiebre llegó “cuando me fui a la farmacia, no por la plata del medicamento, sino por la cantidad de medicación que iba a tomar para controlar la hipertensión”. Ese episodio lo llevó a tomar la determinación definitiva: “Ahí dije: este es el momento, de acá en adelante ya no quiero más”.
Si bien continúa en este camino contra el sobrepeso, Morel logró bajar casi 100 kilos y optó por una cirugía de manga gástrica, que fue la alternativa más adecuada para su caso debido a una comorbilidad estomacal previa. Actualmente, convive con hipertensión, aunque aseguró que la mantiene controlada con alimentación, actividad física y medicación adecuada.
Consultado sobre el mensaje para quienes atraviesan una historia similar a la suya y les da miedo comenzar a entrenar respondió: “Yo les diría que se animen”. Reconoció que no todos los gimnasios están preparados para contener a personas con obesidad, pero subrayó que la clave está en tener un objetivo claro y recurrir a profesionales capacitados.
Finalmente, destacó el impacto positivo del ejercicio en la salud mental. “Si bien entrenar el músculo es importante, lo que más entrenamos es la cabeza”, afirmó. Y concluyó: “Esto no es un deporte, es un estilo de vida. Te tiene que durar para el resto de tu vida”.








