Venezuela y Estados Unidos iniciaron este sábado un proceso formal para restablecer sus relaciones diplomáticas, en lo que representa un giro de alto impacto político tras el derrocamiento y la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La hoja de ruta contempla, en una primera etapa, la llegada de diplomáticos estadounidenses a Caracas y el envío de una delegación del gobierno interino venezolano, encabezada por Delcy Rodríguez, a territorio norteamericano.
Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, el acercamiento bilateral tiene como eje central la reconstrucción de la industria petrolera venezolana, un sector estratégico para el país caribeño, que posee las mayores reservas de crudo del mundo pero cuya infraestructura se encuentra seriamente deteriorada. En ese marco, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó que su administración tendrá la potestad de definir qué empresas estarán habilitadas para operar en Venezuela.
El avance diplomático se da en paralelo con una liberación gradual de presos políticos, impulsada por el gobierno interino, aunque el ritmo de las excarcelaciones genera tensión y malestar entre familiares y organizaciones de derechos humanos. La oposición reportó apenas una decena de liberaciones, entre las que figuran el excandidato presidencial Enrique Márquez, la activista Rocío San Miguel y cuatro ciudadanos españoles.
Durante la jornada del sábado, familiares de detenidos montaron vigilias frente a la cárcel de El Rodeo I, en las afueras de Caracas, ante la ausencia de nuevas liberaciones. Según la ONG Foro Penal, más de 800 personas continúan privadas de su libertad por razones políticas, entre ellas 175 militares.
En el plano internacional, Trump confirmó que decidió cancelar una “segunda oleada de ataques” en respuesta al inicio de las liberaciones, aunque mantiene la presión sobre el flujo de petróleo venezolano. En ese contexto, fuerzas estadounidenses incautaron recientemente el buque Olina, que intentaba eludir controles, un episodio que PDVSA calificó como una “operación conjunta exitosa” tras el cambio en el clima político.
La caída de Maduro también reconfiguró el tablero regional. La dirigente opositora María Corina Machado será recibida por Trump la próxima semana, luego de haber quedado inicialmente al margen de los planes de la Casa Blanca. En tanto, Edmundo González Urrutia, desde su exilio en España, insiste en el reconocimiento de su victoria en las elecciones de 2025.
En paralelo, el presidente estadounidense confirmó que recibirá en febrero a su par colombiano, Gustavo Petro, tras una conversación en la que ambos gobiernos buscaron acercar posiciones en torno a la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla del ELN.
Mientras tanto, la crisis venezolana comienza a tener efectos en los países aliados del chavismo. En Nicaragua, el régimen de Daniel Ortega detuvo al menos a 61 personas por celebrar o manifestar apoyo en redes sociales a la captura de Maduro, dando cuenta del impacto político regional del cambio de escenario en Caracas.
Fuente: Agencia de Noticias NA





