“Me sentí denigrada, fue una cachetada. Sé que esto lo vamos a pasar, pero a mi corazoncito lo lastimaron un poco”, expresó Sabina Netter, todavía atravesada por la situación. La mujer ingresó al Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) en 2004 y veintidós años después se presentó a trabajar como cualquier otro día, sin imaginar que luego recibiría la notificación de su despido sin causa, en el marco de la resolución 812, vinculada al decreto firmado por el presidente Javier Milei.
Netter contó en la FM 89.3 Santa María de las Misiones que trabajó tres años en Mesa de Entradas y, desde 2007, se desempeñó en el área de Registros. “Nunca tuve ningún problema dentro del INYM, no tengo ninguna mancha en el legajo. Yo pensé que me iba a jubilar acá”, afirmó, y explicó que aún le restaban unos 15 años para alcanzar la edad jubilatoria.
De acuerdo a su relato, nada hacía presagiar el despido. El martes pasado recibió la noticia en el Instituto. “Me llamaron al tercer piso, nos hicieron esperar en un salón, empezaron a llegar uno, otro, y en un momento éramos 14 personas sin saber por qué estábamos ahí”, relató y agregó: “Me pidieron el DNI, pero no nos querían decir para qué. Después pasaron lista y nos informaron que estábamos desvinculados a partir de ese momento”.
Los trabajadores solicitaron una copia de la resolución 812 y de la liquidación final, pero no se las entregaron. “Hasta hoy no sabemos de cuánto es la liquidación, si va a ser en cuotas o cómo la van a pagar. No nos dijeron nada”, sostuvo Netter.

Pésimo fin de año
La extrabajadora del INYM dijo que estaba desolada y “tuve que enfrentar a mis hijos, quienes pensaron que era una broma. Pasé un pésimo Año Nuevo”, confesó. Los planes familiares fueron suspendidos y, según contó, recién este viernes pudo reencontrarse con otros compañeros despedidos: “Fue un solo abrazo y seguir llorando. Ninguno nos esperábamos esto”.
Actualmente, parte de los trabajadores despedidos se encuentra organizándose para evaluar los pasos a seguir. Un grupo consultó con un abogada para determinar cómo seguir con las actuaciones judiciales, en busca de aliviar, al menos un poco, el dolor que le significó el despido tras más de dos décadas en el INYM.





