El “Club Palomas del Espíritu Santo, hijos de María Morínigo” invita a la comunidad a colaborar con juguetes, ropas y calzados que serán repartidos entre los niños que asistan a la tradicional fiesta de los “Reyes de María Morínigo” que se realizará el martes 6 de enero, a partir de las 17, en el barrio Yacyretá, sobre avenida López y Planes casi Las Heras.
El encuentro será en la capilla San Francisco, edificada sobre la plazoleta La familia, con el aporte de los vecinos. Allí, en inmediaciones de la ermita levantada en honor a María, se servirá un refrigerio, se instalará un pelotero, amenizado con buena música, para los chicos del barrio.
El presidente de la entidad, Roberto Acosta, manifestó que los interesados en hacer su aporte económico pueden comunicarse a su teléfono (3764) 838021 o al del tesorero, “Cacho” Sosa (3764) 740943. También lo pueden hacer quienes necesitan que se pase a buscar las donaciones por los domicilios particulares.
Acosta recordó que cada 6 de enero, los Reyes Magos, vestidos con sus atuendos y montados sobre caballos, salían de la sede del “Club Palomas del Espíritu Santo”, en Trincheras de San José casi López Torres, que era la casa de María, y recorrían el centro de la ciudad, las inmediaciones de la Plaza 9 de Julio, y llevaban juguetes a los niños internados en el Hospital Madariaga.
Luego, regresaban al pesebre viviente que se hacía en el Club, donde miles de chicos se juntaban para recibir los juguetes que esta piadosa mujer reunía a través de los aportes y donaciones de empresarios, comerciantes e instituciones.
El modo de agradecer
De alguna manera, aunque no en esa magnitud y sin Reyes Magos, quienes la conocieron y participaron de las actividades que María Morínigo organizaba “seguimos con la tradición de realizar la fiesta, ofreciendo un refrigerio para los chicos del barrio al que elegimos porque a esa zona fueron relocalizados los que vivían en la costa del río (El chaquito, Villa Coz, San Cayetano, Villa Blosset), junto a quienes María desarrollaba su trabajo social. Los acercaba a la iglesia, a la catequesis a fin que recibieran los sacramentos”, comentó.
“Tengo estas vivencias porque tuve el orgullo de vivir y de crecer al lado de la casa de María. Desde los seis años ya participaba de todas las actividades, de la chocolatada, de los partidos de futbol, de la misa, y llevando canastos con frutas y comida al Hospital de Niños y cigarros y comida al Hospital Baliña”, agregó. Era una procesión de a pie al costado de la ruta, con 30 o 40 niños vestidos de blanco y niñas de celeste, como acostumbraba la autora de “esta obra maravillosa” que tuvo publicaciones en revistas como Gente y Para Tí.
Acosta rememoró que María, nacida en Bernardino Caballero, cerca de Asunción (Paraguay), era catequista autorizada por el obispado y en su casa impartía la catequesis a los chicos a fin que recibieran la comunión y la confirmación.

En su casa vivienda también festejaba los cumpleaños de quince de las niñas, previa misa blanca en la iglesia Inmaculada Concepción. A fin de acercar a niños y jóvenes, también creó varios equipos de futbol, entre ellos: Angeles de cara limpia, Picaflor, Cerro Porteño, Piedra Brillante, Real de Madrid y Palomas del Espíritu Santo, campeón provincial y nacional en los juegos Evita en 1975.
Los equipos participaban de los campeonatos de la Liga Posadeña de “Baby Futbol” y en torneos de iglesias y capillas, donde María Morínigo hacia las veces de Directora Técnica y Delegada.
“Había un compromiso y una obligación: quien no iba a misa o no participaba de la catequesis, no jugaba, por más bueno que fuera”, aseveró Acosta, quien aseguró que a María “la sentimos, la queremos y la rezamos”.





