Dra. Marcela Campias- Whatapp: 3764413607
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Es nuestra elección. Si volvería mi vida atrás, una de las cosas que enseñaría a mis hijos es a aprender gestionar sus emociones y sobre la importancia del movimiento, respiración y pausa.
Creo que estas herramientas que están hoy a disposición tan fácilmente, nuestros niños crecerán mejor y por ende serán adultos más felices, pero el hacerlo conlleva querer y dedicarles ese tiempo de calidad, donde se escucha, se mira y ayuda a gestionar.
Parece una utopía en tiempos en los que corremos todo el día y cuando paramos, nuestra mirada y atención van a una pantalla. La conexión se genera con el sentir y para esto debemos enseñar a nuestro cerebro qué significa y qué acción deseo tomar.
Cada sentimiento no reconocido o reprimido es el comienzo de ese problema que duele, lo acallo y migra para doler en otro lugar, la inflamación silenciosa de mi organismo ha comenzado.
Llego a los 6/7 años y la estructura de la personalidad se ve forjada en gran parte, aquí nace la autoestima y la seguridad que se pone a prueba con el nuevo cambio hormonal, que los lleva a esa vida que se adolece.
La adolescencia, su entorno tiende a ser uno de los pilares fundamentales de su desarrollo, las grandes decisiones y seguir transformándonos, eligiendo las creencias que nos acompañarán.
Genero mi ambiente cuidado, busco a las personas que me ayudan a disfrutar esta nueva etapa en la que las decisiones son mi bienestar o elijo seguir en la monotonía que me lleva a estar cansada todo el día.
Cómo estoy hoy y dentro de 20 años, cómo quiero estar. La transformación es muchas veces lenta, hoy decido dejar de fumar, hoy decido comenzar a moverme, hoy decido ir a un profesional que me ayude a elegir y sostenga en el proceso, porque dentro de un año quiero festejar mis logros, dentro de 20 años quiero estar saludable para jugar en el piso con mis nietos o vivir sola y ser autosuficiente.
Cuando los pacientes me dicen: “sí, pero para usted es todo fácil, se la ve siempre bien”, no saben lo que hay detrás. Amaba mirar pelis y estar quietita en casa, era mi mejor plan, disfrutar con los mí, pero descubrí que tengo un cuerpo que desconocía, músculos que nunca había percibido y soy feliz cuando escucho a mis compañeros que me dicen: “cómo mejoraste en este año”.
La elección del cambio fue mía, todos los días un poquito de actividad, todos los días sentir mi cuerpo, todos los días agradecer.
La neuroplasticidad es una realidad, los cambios son decisiones que tomamos a diario.
La epigenética nos enseña que nuestros genes son modificables con nuestro estilo de vida y si yo tengo en mis genes la predisposición de tener cáncer, Alzheimer, diabetes, etc.; Yo con mi estilo de vida saludable puedo evitar despertar esos genes y dejarlos dormidos siempre.
Si me cuesta ser constante busco alternativas posibles y fáciles, anclas que me sostengan y no me dejen desviarme. Soy paciente y amorosa conmigo, la inestabilidad y el mal momento pasarán, busco otra perspectiva y sigo un poquito más, mi objetivo es claro, necesito bajar de peso porque me duelen las rodillas. Con un plan de acción, una nutricionista que me guía, me saco el “yo ya se lo que debo comer”, busco ayuda idónea para que, sin tantos sacrificios, priorice pasos y me contenga.
Elegí ser un adulto responsable del cómo estás hoy a cómo querés estar. Cuidate hoy, disfrutá, agradecé, que la vida te da en cada momento una oportunidad más para elegir. Tu cerebro te acompaña en cada decisión.
Feliz y bendecido domingo, que el parar, te permita organizarte para elegirte y disfrutarte.







