El padre Mariano cumple 40 años de sacerdocio

El sábado desde las 20 habrá una misa especial en su honor en la parroquia Espíritu Santo y luego un agasajo comunitario.

29/05/2019 14:54

EVANGELIZANDO. El padre Mariano, un trabajador incansable de la Congregación del Santísimo Redentor.

Este fin de semana se llevará a cabo una festividad especial por los 40 años de sacerdocio del padre Mariano Krzeminski (68), quien llegó a la Argentina en 1979 y hoy comparte sus actividades en la parroquia Espíritu Santo, del barrio Palomar de la capital provincial.

El sábado 1 de junio, la habitual misa de las 20 tendrá al padre Mariano como uno de los principales destinatarios, tras lo cual habrá una cena comunitaria.

“Es un gran privilegio ser un servidor de una comunidad de la Iglesia. Es un gran compromiso con la Congregación que integro, del Santísimo Redentor, que es para mí un motivo de alegría por haber podido integrarla”, explicó el padre Mariano en diálogo con PRIMERA EDICIÓN.

El padre Mariano nació en el sur de Polonia, en Tarnuff, y allí cursó sus estudios primarios y secundarios. “Luego ingresé a la Facultad de Ingeniería, pero después cambié de opinión y decidí sumarme al Seminario de los Padres Redentoristas, también en mi país. Allí inicié mi servicio ministerial, primero como seminarista durante seis años, luego fui ordenado en 1979 como sacerdote y empecé a trabajar en la ciudad de Cracovia hasta 1982”, recordó.

Ahí, según comentó, surgió la inquietud de ayudar a los padres redentoristas que estaban trabajando en el país y llegó a la Argentina el 15 de marzo de 1983. Pasó primero por la ciudad de Quilmes (cuatro años), después en Resistencia, Chaco (seis años) y en ese transcurso inauguró el culto Jesús de la Divina Misericordia con la entronización de la Imagen de Jesús Misericordioso el segundo domingo de Pascua de 1989. Después siguió su misionar en San Pedro (Misiones), donde estuvo nueve años de superior y párroco, continuó su obra en Villa Angela (Chaco) por otros tres años como vicario, luego en Margarita Belén por el mismo período y desde allí pasó a Posadas, donde permanece hasta hoy.

“Si Dios lo desea, vamos a seguir trabajando y presentando nuestro esfuerzo para su mayor gloria hasta cuando podamos”, remarcó.