Mango, maracuyá y ananá, frutas con potencial productivo

En la Planta Piloto de procesamiento del INTA en Cerro Azul trabajan en nuevo proceso para desarrollar y producir tecnología para el sector. Instan a potenciar y abrir el mercado, pero exponen que se debe contar con cultivos suficientes para atender la demanda de los productos.

04/05/2019 13:25

El maracuyá, el mango y el ananá son frutas tropicales que cuentan con un importante potencial productivo en la zona; ya que son productos que con valor agregado son bien recibidos en el mercado y pueden ser explotado en Misiones.

Pero para eso se debe contar con políticas que apoyen a la producción en escala de dichos cultivos, para así abastecer a los compradores.

En la Planta Piloto para el procesamiento de Frutas que se encuentra instalada en la Estación Experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) se obtiene jugo y pulpa de estas frutas.

Al respecto, el ingeniero agrónomo Rodrigo Núñez señaló que “lo que se ve es un potencial muy grande”. Agregó que “son nichos de mercado a los cuales se pretende apuntar con los nuevos emprendimientos que se puedan desarrollar en la provincia”.

El potencial que logran estos productos al tener un valor agregado, generan que se consideren como gourmet; lo cual permite que el ingreso al mercado sea rápido.

En consecuencia, el profesional resaltó que “se pretende encontrar la vuelta para instalar nuevas unidades productivas dentro de la provincia”.

Aclaró que “esto no sucede solo con el mango, el maracuyá y el ananá, sino que hay otro tipos de frutas; como por ejemplo la uva, la cual tiene mucho potencial, pero no como fruta en fresca”.

En lo que refiere a este último cultivo, relató que el jugo tiene un importante nivel de consumo en Asia y Europa, y adquieren el producto de otros países. En la región el mayor productor es Brasil.

El punto más importante es fomentar el mercado; sin embargo, se debe tener en cuenta que para ello se debe legislar las plantaciones. Núñez sostuvo que “es imposible empezar cualquier producción agrícola si no existe el material suficiente para abastecer el mercado”.

“Vemos que la provincia tiene una enorme ventaja para fomentar esta actividad en la región”, consideró.

A la vez, aseguró que “para que algo sea económicamente viable dependerá del mercado y de la escala de producción. Por eso, se necesita tener grandes superficies para las plantaciones, sino no podría ser rentable”.

La Estación Experimental no produce a grandes escalas; no obstante, el objetivo es mostrar la posibilidad de mercado a los productores misioneros. En este caso, se realizan dos tipos de productos los jugos y la obtención de la pulpa, la cual es usada para la cocina gourmet.

Planta piloto

Estación Experimental Agropecuaria Cerro Azul, perteneciente al INTA, se encuentra funcionando la única Planta Piloto para el procesamiento de frutas del país.

Esta posee una capacidad instalada para dar plataforma a proyectos, fortaleciendo el vínculo con el entorno social y productivo de la región, actuando como núcleo de desarrollo agroindustrial y un centro de investigación, capacitación y enseñanza para brindar servicios a la comunidad.

Los primeros productos a desarrollar serán jugo de uva americana, pulpa de mango y pulpa de ananá.
Pero la versatilidad de los equipos permitirá trabajar en un futuro con diferentes especies de frutas como maracuyá, papaya, duraznos, berries, nativas, entre otras.

“La planta piloto fue una iniciativa que comenzó en 2009. Vemos casi imposible desarrollar la fruticultura si no hay una agroindustria que lo acompañe. Esta es el fusible que permite mantener esa fruticultura a partir del agregado de valor”, expresó el ingeniero agrónomo, Núñez.

Contó que dentro de la estación avanzaron en líneas de procesos para obtener productos sin cadenas de frío.
“Hoy por hoy, esas pulpas genuinas van a mercados muy puntuales de alto valor adquisitivo, los cuales a su vez demandan pulpas congeladas. Nosotros hemos avanzado en las pulpas sin cadena de frío, con excelentes resultados en algunas variedades”, detalló.

Aunque “hay algunas que son bastantes complicadas como el mango por una cuestión de pigmentación empiezan con pérdida de color, pardeamiento, lo que genera que el producto no sea atractivo a la vista, pero sí gustativo”, apuntó.

En el caso del maracuyá y del ananá, el investigador contó que se logró “estabilizar un producto de alta calidad con entre seis y nueve meses de tiempo de conservación”.

“Necesitamos avanzar sobre las líneas de congelados porque es muy importante, hoy por hoy casi todo se está importando. Ananá, maracuyá y mango son algunas de las frutas con las que estamos trabajando”, indicó en ese sentido.

Y aclaró que la planta piloto para el procesamiento no se dedica a la producción, sino más bien “a desarrollar y transferir tecnología al sector”.

Por último, el experto concluyó que “eso nos ha permitido valorizar el trabajo que veníamos realizando”.