Preocupa el caos del trÁ?¡nsito en Posadas

automovilistas con los nervios de punta

23/10/2007 00:00

POSADAS. A riesgo incluso de sufrir un infarto en pleno centro, los automovilistas cada vez padecen más las consecuencias del caos del tránsito en la ciudad. Alrededor de 60 mil vehículos circulan por la ciudad en los horarios pico, según las autoridades municipales, y sus conductores se muestran cada vez más intolerantes con el resto. En el microcentro posadeño diariamente dan muestras claras que hablan del nivel de estrés que presentan los automovilistas al momento de ingresar, por ejemplo, a la calle paseo. Pero no sólo existe la falta de respeto y de conocimiento de las normas de tránsito, sino que algunos impunemente “frenan de golpe para conversar con el de al lado, o te frenan sin baliza para dejar bajar a una persona joven que bien podría caminar hasta la esquina”, resume un trabajador del volante, y es en ese momento que los “otros” descargan toda su furia contenida: bocinazos, gritos, gestos groseros, frases hirientes, más gritos y obcenidades fluyen entre los coches sin solución de continuidad. Según explicó un oficial de seguridad -no un inspector de tránsito, que en muchos casos está mal visto por los conductores-, “la gente no respeta nada. Están los que ocupan las veredas para circular en moto y saben perfectamente que no lo pueden hacer, y saben que puede ocasionar un daño grave a un peatón y, peor aún si ese peatón es un niño, pero igual lo hacen porque solamente piensan en ellos mismos. Pasa lo mismo con los semáforos en rojo, que los automovilistas pasan aunque tengan a su lado el coche de la Policía, porque le perdieron el respeto a todo”. Que en Posadas ya nadie tiene paciencia lo reconoció también un taxista, un hombre que está sentado frente al volante de lunes a viernes y que, “prefiero jugar al fútbol los sábados con sus colegas y disfrutar de un domingo en familia para “desenchufarme, porque sino, te volvés loco. Es mi forma de hacer terapia para comenzar tranquilo el lunes, pero es cierto que llega el lunes a la mañana y tenés a cientos de personas que están manejando y están como locos: tocan bocina, se enojan, gritan, chillan y putean a todos”. Sin ir más lejos, el trabajador advirtió que “no tenemos lugares de ascenso y descenso de pasajeros, por ejemplo sobre Ayacucho. Yo tenía a una señora mayor que me pidió que le baje justo en EMSA porque es grande y no puede caminar, pero justo ahí no tenés dónde estacionar un ratito y cuando hago como me había pedido la clienta, desde atrás tenía las bocinas enloquecidas de todos. No solamente nadie tiene paciencia, sino que noto una alteración importante en el carácter de las personas: tienen todos los nervios de punta”. Otro contratiempo que confirman los taxistas es la innumerable cantidad de repartidores que no tienen un lugar en cada cuadra para realizar su trabajo.Es más: Antes se hablaba de una actitud responsable de las mujeres que trasladaban a sus hijos a la escuela, cuidando de no exederse en la velocidad y saliendo más temprano para que no le apuren los tiempos. Pero ahora ellas tocan más bocina, cometen tantas infracciones y vociferan tanto como los hombres. Basta con salir a caminar por las calles del microcentro posadeño para darse cuenta de lo que está ocurriendo. Al parecer, las únicas personas que realmente disfrutan de una salida al centro son las que se sientan en algunos de los bares a tomar un café entre amigos o las que descansan en los bancos de la calle paseo, porque hoy por hoy ser conductores significa arriesgar la salud desde que se sale de casa. Sin ir más lejos, ayer a las 9 de la mañana, cuando supuestamente descansaron y están felices después de un domingo especial, todos volvieron locos con las bocinas en la calle-paseo.   Opciones antiestrésUna premisa que deben tener en cuenta los conductores es que salir de casa con el auto significará un contratiempo en algún momento del día. Por ejemplo, se encontrará con semáforos que no funcionan correctamente, coches en doble fila y conductores apuradísimos y de tolerancia cero. También tendrán problemas con el estacionamiento si no cuenta con uno de reserva y tendrán frente al auto ciclistas y motociclistas que se cruzarán indefectiblemente, obligándolo a realizar maniobras bruscas. Por eso, antes de salir de casa deberán pensar en la reacción a tantos estímulos. Asegurarse de que no se pondrá nervioso, que sale con suficiente tiempo como para no estar apurado en ningún momento y que no llegará tarde aunque uno de los semáforos deje de funcionar y le signifique al menos quince minutos de espera. Tener en cuenta que un embotellamiento se generará en la calle paseo y que no tocará bocina, pues ese sonido que seguramente erizará los pelos del infractor también generará una doble tensión en el que la acciona. La otra opción es, simplemente, no salir en auto.