Los ojos de Muriel

entrevista | actriz muriel morgenstern

07/10/2007 00:00

POSADAS. Con la mirada trasmite mucho. El consagrado actor misionero, Daniel Valenzuela se mostró sumamente sorprendido por su desempeño tan natural y poderoso en el rodaje de Nina, el duro alegato sobre tráfico de personas, en clave de ficción.El actor que caminó durante un buen tiempo las calles de Villa Sarita, hasta que se fuera a Buenos Aires -allí tras un notable desempeño en Mala Epoca, colectivo de historias de la Universidad del Cine, desembocó en Oso Rojo, La Ciénaga, algunas de sus 30 películas (entre largos y cortos)-, con los ojos tomados por el brillo de la sorpresa dijo: “ojito con Muriel, esa chica transmite mucho, tiene mucha fuerza en sus ojos”. Y en el cine es regla primordial que con poco haya que transmitir mucho. Un código en el que la economía de recursos debe primar. Nada de grandilocuencias.Muriel es Muriel Morgenstern, la jovencita hija de Thay de tan sólo 19 años hoy, pero que con 16 se hizo merecedora del papel estelar del primer largometraje hecho en Misiones. Construyó la Sol de Detrás del Sol, de Gastón Gularte. Este año logró el protagónico en Nina, de Sofía Vaccaro (la realizadora porteña ganadora de la primera edición del Festival Internacional de Cortos Oberá en Cortos, con Juva y Washina), en la que le presta su cuerpo a una niña que cae presa de las redes de la trata de personas, una jovencita engañada para ser llevada a prostituirse en otros puntos del país. Casi a diario surgen casos como el que relata Nina. Niñas y niños que ven trastocadas sus realidades, enfilados a verdaderos calvarios, de los que muy pocas veces pueden deshacerse. Cruel actividad en la que están complicados y comprometidos jueces, miembros de fuerzas de seguridad, mafiosos, gente muy desalmada. Sin ánimo de generalizar y meter a todo el mundo en la misma bolsa, ya que por suerte existe gente idónea que pelea contra esta inhumanidad.Pero no quedan ahí los logros del vertiginoso mundo de Muriel. Trabajó para un cortometraje a ser exhibido en el ciclo Telefé Cortos. Y se enredó con otro casting importante para un proyecto titulado Siete Vidas, que tiene como director del proyecto cinematográfico, a Campanella, el magnífico y sensiblero director de El hijo de la Novia y Luna de Avellaneda. Los ojos de Muriel hechizan a directores y productores, su talento actoral para cine ya asombra.“Me crié con Ramón Ayala, en El Mensú Bar, de Papá (Thay Morgenstern, estaba en donde hoy funciona el restaurante del mismo nombre en la Bajada Vieja)” cuenta sobre el ambiente bohemio del que su padre fue parte y actor importante, esta jovencísima actriz que comenzó a cimentar su camino actoral con la directora Azucena Fontán, del teatro El Antifaz.“Aparece de una manera tan tonta el teatro, que nunca imaginé que me iba a poner las pilas con el tema de la actuación. De chiquita, de jardín hasta cuarto o quinto grado, hice el Vía Crucis en el colegio, y siempre de María, porque era la única a la que le salía llorar. Todos los años era sabido que Muriel iba a hacer de Virgen María”.Después aparecería la danza folklórica con Ecos de Tradición y la pintura con Elsa Millán (madre de Mónica Millán, artista nacida en San Ignacio que acaba de exponer en Nueva York). “Luego me metí en la Escuela Superior de Música, hacía piano, pero no terminé, también coro y lenguaje musical, sueños frustrados. Después de muchos años dije qué hago: vuelvo al teatro. ..” Detrás del sol“Laurita Lozina, mi amiga, me dice: hay un casting para una película. Era para Detrás del Sol, en el Montoya, nos estábamos yendo a la estudiantina. Y fuimos a probar suerte. Había muchísimos pretendientes de los papeles. Armé un personaje, que comenzaba llorando y termina en un ataque de risa repentino. Muchos me decían que había utilizado la muerte de mi viejo para la memoria emotiva (bajo el método Stalivnasky se hace emerger recuerdos altamente sensibilizantes). Eso impactó a Gastón Gularte, que estaba con Humberto Carrizo (director de fotografía). Y me llamaron a los dos meses, nunca me iba a imaginar que iba a ser elegida para el rol protagónico. Yo decía ¿quién entra a hacer un protagónico con tres meses de teatro en su vida?, no sé si fue por propia vocación, porque me salen bien las cosas, o porque Papi me iluminó desde arriba”.Nina y Siete Vidas“Me enteré del casting de Sofía Vaccaro y me encontré ahí con Buki Rosa, que me dice que un chico está filmando un corto para Telefé, fui y me eligieron. A la semana me llama Sofía Vaccaro, que me dijo que quedé para el rol principal. El rodaje fue una odisea, pero la pasé muy bien. Después me entero que había un casting para un trabajo que se llama Siete Vidas, de Campanella y me mandé. Pedían para cubrir un personaje hasta 17, pero tengo 19 y dije me mando igual. Me tuvieron media hora cuando a casi todo el mundo le llevaba cinco minutos, el que vino a realizar el casting me dijo que podríamos probar una escena de Siete Vidas, en diez minutos construí el personaje”.Construyendo habitantes de cineVoy registrando cosas mías, cuestiones pasadas, pero también está bueno que el director, o el director de actores te ayuden a construir el personaje. Por ejemplo para Detrás del Sol nos fuimos a San Juan de la Sierra, me involucré con los chicos de la chacra, cómo eran, coseché caña de azúcar, hice rapadura bien artesanal, o sea meterte con lo que es la práctica en la realidad. Mis ojos son una cámara, que ven las cualidades de los personajes de la realidad, su forma de ser, de hablar e incorporo esas conductas.Recordando a ThaySu padre Thay fue un periodista comprometido, que no le hacía oídos sordos al tronar del campo misionero (fue editor de La Voz del Tabacalero), que además  fue poeta, defensor de las araucarias (árbol en extinción), hasta que se lo llevó una enfermedad terminal. Periodista de este diario. Fue un hombre muy querido y hoy se lo recuerda.Con el grabador de PRIMERA EDICION encendido frente a sí, la actriz se permitió elaborar un espacio en su memoria y hablar de alguien omnipresente.“Nació en Cerro Azul y se fue a vivir a San Pedro. Yo nací acá.“Lo recuerdo como persona, su lucha con todo, con el tema de los prejuicios, pasando por la defensa de la araucaria, a los campesinos. Hasta la lucha por su vida, la forma de intentar llevarse el mundo por delante, pero con disciplina y verdades. Eso es lo que valoro hasta el día de hoy. “Lo literario, bueno, sin palabras. Ingreso a su mundo literario desde muy chica. Me puse a leer sus cosas. Desde que se
publicó su Rastro Colorado y era todos los días ponerme a leerlo, por más que me lo conocía de memoria. “Cuando iba a la escuela, como las maestras sabían que era hija de Thay, me pedían tal o cual cosa. Que sé yo, si era el acto por el Día de Sarmiento, bueno, papá me escribía alguna poesía y yo iba y la leía en el acto. “El decía cosas por medio de las letras, aún me sigo encontrando cuadernos en los que decía todo, en sus poesías está todo lo qué el pensaba”.Hoy Muriel vive junto a sus cuatro hermanos, y su madre, en el barrio Itaembé Miní. Su búnker, en el que fabrica sueños que de a poco cristaliza, como sea, en la realidad.El séptimo arte es su métier.