Samuel Villagra marcÁ?³ tres goles desde el tiro de esquina

RECORDANDO EL "DIA DEL GOL OLIMPICO"

02/10/2007 00:00

<p align="justify">POSADAS. En Misiones hubo varios futbolistas que convirtieron goles desde el córner, entre ellos seguramente Samuel Villagra, aquel puntero izquierdo de Bartolomé Mitre en los primeros años del ’70 se lleva los principales elogios, pues en un partido del campeonato oficial posadeño llegó a convertir tres y consiguió ocho en su historial, todo un récord.</p><p align="justify">Pero la historia para que lleve el nombre se remonta al 1º de octubre de 1924, cuando Cesáreo Onzari, puntero izquierdo de Huracán, integrante del seleccionado argentino consigue el tanto desde el tiro de esquina en el partido que enfrentó a Uruguay en la cancha de Sportivo Barracas y desde entonces quedó grabado como “gol olímpico”.</p><p align="justify">Hubo un córner a favor de los argentinos y Onzari fue el encargado de ejecutarlo. La pelota llegó al arco y sin que nadie lo tocara se introdujo en la valla en medio del asombro generalizado por lo raro de la conquista. Los uruguayos intentaron un tibio reclamo al árbitro, pero sin éxito. El gol era válido, pero sucedía que nunca se había visto algo igual y una ovación rubricó la hazaña histórica de Onzari, que trascendió en el tiempo y quedó grabado para siempre.</p><p align="justify">Los argentinos ganaron 2 a 1, con goles de Onzari y Domingo Tarascone, en tanto que Pedro Cea había empatado para los uruguayos. En esa ocasión el local alistó a Tesoriere; Adolfo Celli y Bearzotti; Médici, Fortunato y Solari; Tarascone, Ernesto Celli, Gabino Sosa, Manuel Seoane y Onzari.</p><p align="justify">En ese partido se inauguró el “alambrado olímpico”, teniendo en cuenta que el cotejo anterior con los uruguayos –en el mismo escenario- fue suspendido porque miles de aficionados desbordando las tribunas se ubicaban casi junto a la línea del campo de juego y muchos de ellos ingresaban dentro del terreno. El gol de córner se denominó así porque el seleccionado uruguayo venía de consagrarse campeón olímpico en el estadio Colombres de París, bautizándose con ese nombre a todos los goles que se logren mediante la ejecución de tiros de esquina.</p><p align="justify">También desde esa época se registra la “vuelta olímpica” a los festejos que realizan los futbolistas cuando ganan un título y recorren el perímetro del campo de juego. Antecedentes misionerosEn Posadas en distintas épocas se registraron “goles olímpicos”. Uno de esos tantos fue convertido por Daniel E. Dionisi, puntero izquierdo de Racing y seleccionados de Misiones en la década del 30.</p><p align="justify">El 27 de junio de 1937 anotó un gol olímpico Alberto Belloni de Mitre en un encuentro contra Independiente que resultó favorable a los “auriazules” por 4 a 1. Los tantos fueron señalados por Belloni en dos ocasiones, el segundo desde el córner, Bogado y Raúl Barthe. Escobar descontó para los rojos. Ese cotejo tuvo muchas alternativas, pues Baldo, arquero de Independiente atajó dos penales a Bogado, mientras que Cardozo de Mitre desvió uno.</p><p align="justify">Héctor Morínigo en 1960 logró un gol olímpico en el recordado partido que Bartolomé Mitre le ganó a Atlético Posadas por 2 a 1, con aquel agónico tanto de Mario Domínguez desde lejos cuando se jugaban los segundos finales y los decanistas ya estaban festejando el título, incluso con salva de bombas, que ganaron los auriazules.El gol de Gerónimo Rodríguez le daba a Atlético Posadas el campeonato con el empate. El gol olímpico de Morínigo pasó a segundo plano, por el emotivo desenlace, aunque quedó marcado a fuego en la historia de nuestro fútbol.</p><p align="justify">El 12 de agosto de 1984 en el estadio “auriazul”, Juan Carlos Ferreyra, delantero de Guaraní le convirtió un “olímpico” a Brown en el cotejo que los de Villa Sarita ganaron por 3 a 1 y se consagraron campeones del Torneo “Clasificación”. Seguramente habrá otros goles convertidos desde ese lugar, pero los que más trascendieron en los campos de juegos de Posadas fueron estos, cuyo nombre tuvo su origen en aquel 1º de octubre de 1924, cuando Cesáreo Onzari pasó a la historia del fútbol mundial al convertir a los uruguayos y desde aquel entonces quedó registrado como el “Día del gol olímpico”.</p><p align="justify">El hombre del gol olímpico</p><p align="justify">En 1976 Samuel Villagra, de Mitre, señaló tres goles a Independiente en un partido. Todos ellos desde el sector derecho del palco de periodistas del estadio auriazul. El zurdo ejecutaba desde los dos laterales, pero le resultaba favorable lanzar el “chanfle” con la cara interna del botín y la pelota se cerraba en una rara trayectoria que sorprendía al arquero Fernández. Mitre derrotó a Independiente 5 a 2.</p><p align="justify">Hubo muchos delanteros que pasearon su jerarquía por el fútbol misionero, pero quizás ninguno dejó el sello de Samuel Villagra, aquel puntero izquierdo hábil, astuto y veloz que integró el plantel de Bartolomé Mitre en la década del ’70, el de los mejores años de la entidad “auriazul” que pudo acceder a los Campeonatos Nacionales de 1972 y 1975, porque además de sus condiciones para desbordar y abrir las defensas adversarias, se caracterizaba por ejecutar muy bien los tiros de esquina.</p><p align="justify">A tal punto que llegó a convertir nada menos que ocho goles olímpicos, con esos característicos tiros cerrados que caían junto al segundo palo, muchas veces sorprendiendo a los arqueros por ese raro recorrido que hacía la pelota, especialmente cuando el viento soplaba contra el arco adversario.En una tarde, en la cancha de Mitre, Samuel Villagra, quien ya había logrado dos goles olímpicos en distintos cotejos del certamen local, le hizo tres a Independiente en una tarde que atesora como uno de los más gratos recuerdos.</p><p align="justify">También a GuaraníOtro memorable fue contra Guaraní. Una de las llaves para abrir las defensas tenía Samuel Villagra, quien siempre se ingeniaba para desbordar y tirar los centros para la llegada de los delanteros fuertes y grandotes. </p><p align="justify">En esa época los aficionados ya preparaban los festejos cuando Villagra se aprestaba a lanzar los tiros de esquina que tenían esa rara sensaci&oa
cute;n del peligro de gol, algo que hoy parece extinguido de nuestras canchas de fútbol.</p><p align="justify">Samuel Villagra, con apenas 19 años, era titular en Mitre que jugó el Nacional y en esa vidriera, fue tentado por Racing de Avellaneda que intentó llevarse en 1978 y terminó jugando en San Telmo, durante dos temporadas (1979 y 1980).</p>