El ritmo en la costanera retumba en las noches de luna llena

Miles de personas los vieron

29/09/2007 00:00

POSADAS. Dos jornadas de fiesta de la tan esperada Estudiantina ya se cumplieron y al final, se vio coronada con espléndidas noches de luna llena y una puesta inigualable. Los jóvenes, indiscutiblemente renuevan el aire viciado y lo convierten en alegría, fuerza, ritmo y color de una manera maravillosa. El esfuerzo que significa esta fiesta de los estudiantes siempre deberá ser reconocido por quienes protagonizan el encuentro y por los que siempre están detrás de la escena, realizando un verdadero trabajo de hormigas. Son los padres que acompañan a sus hijos desde muy temprano y hasta después de las tres de la mañana; son los profesores asesores que, año a año, se muestran orgullosos, aunque les haya costado interminables días de dolores de cabeza. Todos los colegios tienen su hinchada que los espera en el primer palco con tanta pasión que, cuando llegan los protagonistas, el sector explota de alegría. Gritos, chillidos, y la fuerza incomparable de los tambores movilizan hasta la médula. Con la EPET 1, la Industrial para todos, se abrió el desfile de anoche con Realidades Inexistentes. Resulta llamativo cómo cada año se suman mujeres a su ya indiscutida banda de música. Prolijos y con buen ritmo llegaron, bailaron y dejaron satisfechos a sus seguidores. Le siguió el Santa Catalina con mucho movimiento, el mismo que le da a todos los que presentan scola do samba, ese ritmo brasileño que invita a bailar a toda la platea y los más chicos no pueden evitar mover los hombros, mientras las niñas se contornean de manera distinta, más sensual en esas escuadras. Este año, regresaron los patines y los rolers a la pista porque los jóvenes necesitan movimiento, sacuden plumas y lentejuelas, mientras otros rompen palillos con la fuerza del golpe en los tambores.Este año, la crisis económica hizo que disminuyera considerablemente el número de participantes en todas las escuelas, pero al mismo tiempo, quienes se presentaron lo hicieron con todo. Reinas y pasistas logran sorprender con sus trajes, algunos son realmente extraordinarios. Y aquí, una vez más, se debe reconocer el esfuerzo de los padres que quizás dejan de lado tantas otras cosas para darles el gusto a sus hijos. Es que la Estudiantina, es para vivirla desde adentro y sino, basta con ver cómo algunos, que llegan como espectadores, se entremezclan con sus compañeros para bailar aunque más no sea un momento. Los soberanos de los colegios llegan juntos, impecables, desfilan del brazo y luego se separan, ella se suma al grupo de baile con las chicas y el rey va directo a la banda de música para tomar un mazo y darle sus golpes a la chancha sin pudor. Otra de buen humor, la Industrial contando aros tan infantiles y antiguos que robaron carcajadas como “ayer pasé por tu casa me tiraste con poxi-ran, no rima pero pega”. En detalles, las sombrillitas de la Madre de la Misericordia, los abanicos dorados del Roque González, y la destreza de las escuadras especiales.