La solitaria lucha de una maestra para mantener un aula satÁ?©lite

en garuhape

17/09/2007 00:00

<p>COLONIA LUJAN, GARUHAPE. (Sergio Alvez, enviado). A pesar de los esfuerzos descomunales de su única docente responsable, el aula satélite de Colonia Luján, dependiente de la Escuela 276 de El Alcázar, atraviesa por un sinnúmero de problemáticas que este año derivaron en la considerable disminución de su población escolar, situación que podría agravarse si ninguna autoridad del Ministerio de Educación se dispone a tomar cartas en el asunto. Ubicada en plena zona rural y a una distancia de quince kilómetros en relación a su escuela núcleo, esta unidad educativa es la única en toda la colonia, con una matrícula actual de 35 alumnos, de los cuales más de diez ya abandonaron el corriente año lectivo por diversos motivos que van desde la inseguridad reinante en la zona (esta es una región donde prevalece el contrabando) hasta la falta de equipamiento y recursos humanos de la escuelita, pasando por la advertencia que algunos profesionales del agro le hicieron a las familias en relación al daño que estarían causando en sus hijos las pulverizaciones provocadas por los químicos utilizados en las distintas plantaciones del lugar. Lucha solitariaLa única maestra que trabaja en el establecimiento es Nancy Yess, una luchadora docente que desde hace siete años trabaja junto a los padres, contra las severas limitaciones que propone la falta de autonomía como escuela, y para colmo, la de tener como escuela núcleo a un establecimiento que pertenece a otro municipio. “Esta zona pertenece al municipio de Garhuapé, entonces siempre hay problemas. Se tiran la pelota entre los municipios de El Alcázar y Garuhapé y yo que soy una simple docente de grado, tengo que hacerme cargo de todas las tareas de la escuela” relató Yess a PRIMERA EDICION, con respecto a un cuadro que este año derivó en   que  “quedaran sólo 26 alumnos. Hubo vecinos de la colonia que sacaron a sus hijos de la escuela para llevarlos a Capioví o Garuhapé, donde las escuelas tienen todo el equipamiento necesario. También hubo una madre que retiró a sus hijas porque habían recibido amenazas de secuestro por el camino. Acá es muy inseguro, no hay control. También hubo casos de chicos que dejaron de venir por el tema de las pulverizaciones tóxicas” dijo la maestra. Esta educadora rural, debe hacerse cargo de impartir clases a alumnos del nivel inicial más otros seis niveles, sólo con la ayuda de profesores que acuden cada quince días a dictar materias como parte del denominado Proyecto Siete. Uno de estos profesores es Adalberto Pighín, quien sostuvo a este diario que “uno de los problemas es ingresar a las escuela a las siete de la mañana, hay muchos peligros. Los contrabandos no son livianos. Además, la maestra y los alumnos no tienen movilidad, ni comunicación, es una zona sin vecinos. Si algo sucede con algún alumno, la única manera de salir es llevándose el chico a cuestas hasta su casa”. El profesor Pighín, también se refirió al problema de la falta de una dirección propia, manifestando que  “se complica la comunicación con la dirección de la escuela núcleo, que de por sí suele ser compleja dentro de un mismo establecimiento, imagínense si el director está a quince kilómetros”.Frente a este panorama, la docente Nancy Yess y un grupo de padres decidieron elevar varias notificaciones y solicitudes a distintas autoridades, hasta ahora sin éxito alguno. El pedido concreto es que la unidad deje de ser aula satélite para convertirse en una escuela con dirección propia, y de este modo poder desarrollarse para el bien de toda la población de la humilde colonia. Es urgente incorporar docentes, equipar el establecimiento y sumar recursos que hagan a la mejor calidad de vida de esta sacrificada comunidad escolar. </p>