Joven se declarÁ?³ “perejil” en trÁ?¡fico de marihuana

por TRANSPORTE de drogas

14/09/2007 00:00

POSADAS. Cuatro personas comenzaron a ser juzgadas ayer por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas, por su presunta participación en un caso de transporte de estupefacientes, descubierto por personal del Escuadrón 50 de Gendarmería, al inspeccionar una empresa de encomiendas de esta capital.El caso se remonta a 2005. El 23 de junio de ese año, Ubaldo Mendoza, Marcelo Agustín Ifrán, Miguel Horacio Javier y Marta Medina fueron vinculados a una investigación del Juzgado Federal de Posadas, al comprobarse que en una camioneta Ford F 100, a punto de ser remitida a Buenos Aires como encomienda, a través de Central Argentino, se hallaban ocultos 75 kilos de marihuana. De los cuatro imputados, sólo Mendoza se encuentra privado de la libertad en la Unidad Penal de Candelaria, ya que a los demás se los acusa de partícipes secundarios.Ayer el único que declaró fue Ifrán, asistido por el abogado Ricardo “Rulo” Rodríguez, los demás se abstuvieron.El joven se manifestó indignado porque su anterior defensor no solicitó pruebas fundamentales que hubieran demostrado su inocencia, como el testimonio de un amigo y el careo con un testigo.“Yo sólo firmé como comprador de la camioneta Ford F 100, a pedido de la señora Marta Medina, para quien solía trabajar haciendo gestiones con documentos de autos; me prometió 50 pesos y yo necesitaba el dinero”, sostuvo Ifrán.Cuando le preguntaron si no desconfió al aceptar la operación ficticia, contestó que en un primer momento no. Pero, “después mi papá  le dijo a la señora Marta ‘¿y si es una camioneta robada?’. Entonces  ella dijo, ‘no te preocupes hacemos una boleta que la vendiste y listo’; pero después pasó el tiempo (casi un año) y no hicimos ese papel”.El joven dijo que recordó haber realizado esa operación recién cuando Gendarmería allanó su casa y lo detuvo, casi un año después.El remitenteMiguel Javier fue detenido en su casa de Santa Ana, luego de que los investigadores establecieron que él  llevó la camioneta para despacharla como encomienda, por un supuesto desperfecto.Según un testigo, Javier tenía un boleto de colectivo en su casa y admitió ante los gendarmes que a él le habían pagado 300 pesos para retirar la camioneta en Buenos Aires.  “El dijo que trabajaba como chofer para un señor de apellido Mattos y se puso muy enojado con él”, refirió el testigo.Por su parte, una mujer domiciliada en Santa Ana declaró que su vecino, Ubaldo Mendoza, siempre manejaba una camioneta Ford F 100 roja. Las investigaciones establecieron que la pick up se hallaba a su cargo, aunque el titular era Mattos, quien no estuvo implicado.La audiencia sigue hoy con los testimonios de siete personas.