El caso, publicado en exclusiva por PRIMERA EDICIÓN, comenzó a ser investigado desde el pasado miércoles, cuando una joven de 29 años denunció que constató desmesurados gastos -46 mil pesos- realizados a su nombre y que le estaban debitando de sus ingresos mensuales. Tales compras fueron realizadas con la tarjeta de crédito que había perdido. Desde los comercios donde habría sido utilizada la tarjeta se obtuvieron registros de cámaras de seguridad y se individualizó a la sospechosa. El viernes, efectivos de la Unidad Regional XI ingresaron a una vivienda del barrio Municipal, propiedad de la empleada doméstica de la sospechosa. Allí se halló buena parte de los materiales de construcción comprados con los recursos de la denunciante: ocho bolsas de cemento, un metro de piedra triturada y arena. Luego se dirigieron al hogar de la sospechosa donde la lista fue más amplia y comprendió perfumes, cosméticos, botas y zapatos, una cama de una plaza y media y seis bolsas de cemento. Por si fuera poco, la mujer (quien de acuerdo a las fuentes sería titular de una ONG), deberá responder ante la Justicia por la tenencia de cuatro armas de fuego de puño, agregó un vocero del caso. Se cree que los elementos de construcción fueron entregados por la presunta estafadora como parte de pago a una vecina. Por otra parte, se le recepcionó declaración en sede policial a los comerciantes que accedieron a venderle productos con la tarjeta ajena. Cabe agregar que por orden judicial la mujer involucrada ya recuperó su libertad.





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