Es una reunión de gatos gordos en la nieve”, llegó a decir el cantante Bono acerca del Foro de Davos, la cumbre anual que reúne a grandes empresas, líderes políticos, periodistas, intelectuales (lo más selecto del mundo), en un pueblo suizo al pie de los Alpes. Las reuniones del Foro Económico Mundial (su nombre oficial) comenzaron en 1991, cuando todavía se escuchaba el eco de los martillos derribando el Muro de Berlín, y la Unión Soviética estaba en el proceso final de implosión. El capitalismo global celebraba la victoria contra las ideologías que durante el siglo XX tanto se les habían opuesto.En los primeros años, los activistas antiglobalización se ocuparon de manifestarse en Davos, acusando al foro de promover y pensar un mundo donde el crecimiento de las finanzas sólo servía a esa élite reducida, y en cambio generaban contaminación, pobreza y exclusión de millones de personas. El recrudecimiento de las protestas hizo que el pueblo Suizo se convirtiera en un búnker desde las semanas previas a la reunión anual. Las manifestaciones se repiten cada año, pero desde ciudades cercanas y con las mismas consignas de los primeros años. Pero la voz oficial del foro afirma lo contrario a lo que dicen sus detractores: “Durante más de cuatro décadas, la misión del Foro Económico Mundial ha sido mejorar el estado del mundo, ha impulsado el diseño y desarrollo de programas en las reuniones anuales. Vivimos en un trepidante y mundo interconectado, donde tecnologías innovadoras, los cambios demográficos y las transformaciones políticas tienen profundas consecuencias económicas y sociales. Más que nunca, los líderes necesitan compartir experiencias e innovaciones sobre la mejor manera de navegar hacia el futuro. La Reunión Anual en Davos-Klosters sigue siendo la principal fuerza creativa para involucrar a los principales líderes del planeta en actividades de colaboración centradas en la conformación de los programas mundiales, regionales y de la industria”. Así reza el prólogo en su página oficial. HistoriaEn 1971, Klaus M. Schwab (en aquel entonces profesor de política empresarial de la Universidad de Ginebra), invitó a 444 ejecutivos de compañías de Europa occidental al primer Simposio de Administración de Europa que se realizó en el Centro de Convenciones de Davos, que había sido construido recientemente. La intención de Schwab era trasladar la dinámica empresarial de los Estados Unidos en las firmas europeas. Lo siguiente fue crear el Foro de Administración de Europa, una organización sin fines de lucro que terminó convirtiéndose en una atracción para los empresarios del continente. En la diagramación inicial del foro, Schwab desarrolló el “enfoque de administración de partes interesadas” que basa el éxito corporativo en los gerentes que toman en cuenta todos los intereses: no sólo los de las partes interesadas, los clientes y los consumidores, sino también los intereses de los empleados y las comunidades en las cuales está situada la compañía, incluidos los gobiernos. Desde este punto de vista, esas características se aprecian hoy en día en la formación de los líderes de las nuevas empresas, que generan además tendencia hacia todo el sector. El concepto de responsabilidad empresaria dejó de lado aquella idea de focalizar el objetivo sólo en las ganancias, para extenderlo al entorno, que obviamente modifica la economía, las relaciones sociales y el medio ambiente del lugar en el que opera la firma. El Foro Administrativo de Europa fue adquiriendo relevancia más allá de las fronteras continentales. Fue así que en 1987 cambió su nombre a Foro Económico Mundial, y comenzó a servir de plataforma neutral para que los países pudieran resolver sus diferencias. Lo hicieron Grecia y Turquía, al borde de la guerra en 1988. En 1992 durante el primer encuentro fuera de su país, el presidente sudafricano Frederik De Klerk se mostró junto a Nelson Mandela mientras se desarrollaba el proceso de fin del Apartheid. En 1994, el ministro de exteriores israelí Shimón Pérez mantuvo una reunión con el líder de la Autoridad Nacional Palestina, Yasser Arafat, para resolver conflictos en Gaza y Jericó. Y a modo de llamado al compromiso con el desarrollo, en 2008, el multimillonario y filántropo Bill Gates, brindó el discurso de apertura sobre el ‘capitalismo creativo’: el tipo de capitalismo que funciona para generar ganancias y resolver las injusticias del mundo, utilizando las fuerzas del mercado para tratar de mejor manera las necesidades de los pobres.Argentina en DavosEl último presidente que viajó al Foro Económico Mundial fue Eduardo Duhalde en 2002. Antes lo habían hecho Carlos Menem y Fernando de la Rúa. Pero desde la administración de Néstor Kirchner en adelante, no hubo presencia de Argentina. Con un discurso de fuerte enfrentamiento con los organismos multilaterales de crédito y las grandes multinacionales, los tres mandatos del kirchnerismo apuntaron al mundo multipolar, y optaron por alianzas con Rusia, China, y el eje bolivariano: Venezuela, Ecuador, Bolivia. El argumento era simple. De forma muy general, afirmaban que no podían volver a encontrarse con los mismos actores que en los 90 habían expoliado al país. Pero ahora la nueva administración argentina opta por un giro amplio hacia las relaciones internacionales. Necesitado de fondos, Mauricio Macri viaja a Davos la próxima semana para atraer inversiones al país. Desde un punto de vista pragmático, busca volver a insertar a la nación en el mundo. Las negociaciones para solucionar la deuda con los fondos buitre será la carta de presentación. Un problema incómodo que traerá mucho ruido político puertas adentro, pero del que no hay forma de salir. Como dijo el ministro de Hacienda y Finanzas, Adolfo de Prat gay: “El no pagar del kirchnerismo sirvió para hacer política interna, pero empeoró el panorama”. La deuda oficial de U$S 1.700 millones terminó trepando a U$S 9.800 millones. El kirchnerismo sí pagó a los bonistas que se acogieron a la reestructuración de deuda; canceló las obligaciones con el FMI; y también arregló con el Club de París, pero a una tasa de interés usuraria. Según Áxel Kicillof, este último acuerdo supuestamente iba servir para que esos países acreedores volvieran a poner plata en la Argentina. Pero eso no pasó, porque queda un frente de deuda abierto. Prat Gay confirmó que la nota que tiene Argentina con el Club parisino, a pesar de haber cancelado la deuda es 7, la última y peor de la escala de confianza crediticia. Los fondos especulativos son lo más deleznable del sistema financiero, pero si no se paga, no volverán las inversiones de ese resto del mundo que evitó el kirchnerismo. En un señal de republicanismo y democracia, Macri estará acompañado por Sergio Massa en la cumbre del cantón suizo. Daniel Scioli había sido el primer invitado, pero el presidente no pudo obviar el inf
orme que recibió de la gobernadora María Eugenia Vidal, acerca del estado de la provincia de Buenos Aires, que fue ocho años gobernada por quien fuera su rival en el ballotage. Mensaje hacia adentro y señales de seriedad y responsabilidad con las que pretende arribar a Davos. Colaboración: Lic. Hernán Centurión




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