POSADAS. Celia es mamá de un nene de 5 años con autismo que está cansada que la obra social supedite la continuidad del tratamiento integral de su hijo a las numerosas trabas burocráticas que, cada año, debe tolerar. Según contó a PRIMERA EDICIÓN, Santino va al Nivel Inicial 13, una escuela pública de modalidad común, donde lo recibieron sin problemas, pero por su síndrome, requiere asistir a la escuela con un maestro integrador. “El problema es que, todos los años, la obra social de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN) demora varios meses para autorizar los pagos a los prestadores que los mismos padres debemos buscar. Tanto es así que estamos terminando agosto, octavo mes del año, y recién esta semana enviaron los cheques correspondientes a marzo, abril y mayo para el maestro integrador; mientras que la fonoaudióloga, el psicopedagogo, el psicólogo y los otros profesionales que se hacen cargo del tratamiento integral de mi nene no cobraron nada por las prestaciones de este año, señaló.Cada año lo mismo “Todos los años ocurre lo mismo, pese a que lógicamente nadie se puede curar del autismo. Los padres debemos salir a buscar a los profesionales que atenderán a nuestros hijos con autismo. Una vez que presentamos todos los papeles, la obra social tarda alrededor de 60 a 70 días en autorizarlos y, después también demoran en pagar a los prestadores. La verdad es que los profesionales que atienden a mi hijo tienen mucha predisposición pero, como cualquier otro trabajador, necesitan cobrar para vivir. El 12 de agosto, el maestro integrador me explicó que no podía seguir trabajando sin cobrar y por supuesto lo entiendo pese a que un cambio a esta altura del año es muy difícil para cualquier chico con autismo, precisamente porque tienen dificultades para vincularse con las otras personas”, explicó la mamá.





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