POSADAS. Vecinos de las chacras 137 y 138 interrumpieron el miércoles la circulación del tránsito sobre la avenida Tambor de Tacuarí casi Vivanco y quemaron cubiertas para manifestar su indignación por los arrebatos de los que son víctimas, con el agravante que los delincuentes utilizan elementos punzantes para amedrentarlos y lograr el cometido. Los hechos se registran a plena luz del día y las presas más fáciles son las mujeres, los niños, ancianos y jóvenes que salen a tomar el colectivo para ir a la universidad. Hartos de la inseguridad y viendo que los agresores “ya no tienen miramientos con nadie y vergüenza de nada, los corren y vuelven a atacar a los diez minutos, decidimos hacer este intento. Quizás algún funcionario se apiade de nosotros y vea de qué manera se puede resolver esta situación tan penosa”, manifestó Marta Posdeley.Indicó que ya se hace imposible tomar un mate en la vereda, esperar el colectivo o cruzar la avenida para hacer las compras. “Constantemente hay tres o cuatro chicos que están identificados, la policía sabe bien quienes son. Las autoridades los detienen en el momento que requerimos su presencia pero como son menores entran por una puerta y salen por otra. Lamentablemente, para nosotros, los efectivos no pueden hacer nada porque dicen que no tienen los medios”, manifestó, al tiempo que relató que a una vecina que venía con un bebé en brazos y con una nena de unos ocho años le robaron los bolsos que traía del supermercado. “Era una compra que incluía pañales, y cuando fue a la policía a hacer la denuncia, le preguntaron si tenia otra cosa de valor cuando por estos días una bolsa de mercadería es realmente de valor”, agregó. Cuando fue a realizar la denuncia a la comisaría, “no tenían papel para hacer una impresión. No vamos a hablar de pedir un móvil porque alegan que no tienen combustible. Sabemos que son pocos los policías que están en cada guardia y que es mucho el espacio que tienen que abarcar, que la jurisdicción en la que se manejan es muy grande, pero exigimos una solución”, dijo.Los damnificados se quejaron porque durante la mañana, la tarde y la noche tienen que estar atentos para que algún vecino no se convierta en víctima, “para que a alguno que venga a tomar el colectivo no lo roben. Ni siquiera podemos sentarnos a tomar mate en la vereda tranquilos, se perdió esa identidad que teníamos porque no se puede”, confió la vecina, que como otros tantos del barrio Luz y Fuerza viven en la zona hace casi 30 años.Recordó que el drama no es de ahora y que aún formaban parte de la comisión vecinal cuando en 2012 presentaron varias notas al jefe de la Policía de Misiones y al Ministro de Gobierno, sin grandes avances. “Tocamos todos los frentes pero paran un tiempito y vuelven a atacar. Es como que se renuevan. No culpamos a todo el asentamiento, sino que es un grupo minúsculo aunque la villa detrás del arroyo Antonica es cada vez más grande. Son menores que están jugando en la canchita y desde allá nos observan y están atentos a la presa”, sostuvo otra vecina, y reiteró que “son arrebatos, pero ahora vienen acompañados de un cuchillo, un destornillador. Le pegan y lastiman a las mujeres. Sin embargo cuando ven un hombre es como que se frenan”.Mientras se acomodaban sobre la arteria de manera pacífica, la mayoría insistió con que acuden a su trabajo, inseguros. “Nos acostamos a dormir preocupados, nos levantamos preocupados, no tenemos tranquilidad de día ni de noche. Es una constante”, lamentaron. ImpunidadNorma contó que su hija fue víctima de un robo el pasado viernes a las 11, en Vivanco y Tambor de Tacuarí. La joven venía con las bolsas de las compras y las bajó por un instante para poder equilibrar el peso, le robaron la cartera. “Ella me había mandado un mensaje para que yo saliera a su encuentro, y comencé a gritar, pero nadie intervino. Es que todos salen a mirar pero nadie te socorre”, comentó indignada. En la desesperación, la víctima persiguió al delincuente hasta que ingresó a una calle de tierra y desapareció. Cuando preguntó a los vecinos del sector, “nadie había visto nada, es decir que los mismos habitantes apañan a los malvivientes. Nosotros los vemos todos los días, se pasea con total impunidad desde Vivanco hacia el casino, inclusive avisamos a la gente cuando se encuentra en actitud sospechosa”, agregó. La damnificada fue hasta la Seccional Séptima y “la tuvieron hasta las 13, cuando tenía que ir al banco a bloquear la tarjeta y efectuar denuncias a causa del robo. No tenían papel para imprimir la denuncia, tampoco mandaron patrullero, y hasta hoy, nada”.





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