POSADAS. Hasta la última reforma del Código Civil, que entró en vigencia hace un par de semanas, sólo las mujeres podían usar el apellido del esposo. Pero ahora, “cualquiera de los cónyuges puede optar por usar el apellido del otro, con la preposición ‘de’ o sin ella”, reza el artículo 67 del nuevo Código Civil. En nuestro país, el primer hombre en tomar esa decisión fue Raúl Tames, de San Martín de los Andés, Neuquén. Una determinación que tiempo atrás resultaría, tal vez, bochornosa teniendo en cuenta la cultura de una época cargada de masculinidad. Incluso hoy resulta llamativo y “extraño” para muchos.En nuestra provincia, de acuerdo a la directora del Registro de las Personas, Virginia Soto, no se registraron casos similares. PRIMERA EDICIÓN decidió salir a la calle, y conocer la opinión de la gente, teniendo en cuenta las edades y el género. En su mayoría, los consultados se mostraron confundidos. Otros, lo rechazaron plenamente. Pero también, estuvieron aquellos que aplaudieron las posibilidades que otorga el nuevo precepto.Ni hablarlo, no lo haríanPara Enzo Fernández, un hombre que lleve la preposición “de” no sería bien visto. Tampoco aquel que decida anexar el apellido de su esposa porque “es la mujer la que lleva el apellido del hombre o es ‘de’ y nunca puede ser el hombre”.Similar opinión tuvo Viviana Montenegro, quien considera que es “ilógico, porque siempre fue al revés”. Y en esa misma línea se ubicó Oscar Medina, quien cree que “el hombre es el hombre”, pero sobre todo teniendo en cuenta que “yo soy chapada a la antigua y no lo veo como una buena opción. Es muy raro, para mí todo esto es muy nuevo”.La decisión es de la pareja Lidia Raverta consideró que es una opción que hoy tienen las parejas. Por lo que señaló que se trata de una decisión personal, donde media el acuerdo y el respeto. “Creo que es muy bueno que sea opcional. Yo soy separada pero cuando estaba casada jamás utilicé el apellido de mi esposo ni el ‘de’”.Alicia fue directa al señalar que no usaría la preposición “de” porque no se considera una propiedad. Y planteó que “esta modificación no esta mal”.Lo mismo resaltó Jorge Funes, al considerar que cada uno debe elegir “y en mi caso yo uso mi apellido y mi esposa el de ella”. Sin embargo, no negó que al escuchar la modificación le resultó “extraña, nos tenemos que acostumbrar”.Teresa Fritzen lo ve como un logro de la mujer, “y es fantástico”. A su vez, indicó que “hoy podemos decirle a nuestros maridos que usen la preposición ‘de’. Y eso no está nada mal”. Lorena y Tamara, son dos jóvenes que coincidieron en que se trata de una decisión personal “cada uno decide. La preposición ‘de’ tiene sentido de pertenencia, entonces se decide si lo llevás o no. El código lo que hace es darte a elegir”. Con el apellido de su mujerA los 76 años optó por usar el apellido de su esposa, Lidia Cayolo (65), para pasar a llamarse Raúl Tames de Cayolo. Raúl es oriundo de San Martín de los Andes, y por medio de la nueva normativa, es el primer hombre del país en agregar el apellido de su esposa a su documento. En cambio, su mujer Lidia (65) decidió no hacer lo mismo. El caso se registró el viernes 7, cuando Raúl contrajo matrimonio después de doce años de convivencia.“Desde hace muchos años que él me decía, cuando nos casemos quiero llevar tu apellido. Era para compensar el hecho de que a mí me había molestado perder el mío cuando estuve casada con otra persona, entonces todos me llamaban Lidia García”, contó a un medio gráfico, Lidia, jubilada.





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