POSADAS. El Tribunal Penal 1 de esta ciudad homologó la condena a nueve años de prisión para un hombre que reconoció haber asesinado a su amigo tras una dilatada ronda de tragos, el 9 de diciembre de 2012 en Apóstoles, consignaron fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN. La sentencia recayó en Elios Roballo, de 59 años, quien reconoció su responsabilidad penal para acogerse a los beneficios del instituto de juicio abreviado.La víctima fue identificada en su momento como Edelmiro Nacimiento, quien tenía 66 años. La autopsia practicada en su momento estableció que el deceso se produjo como consecuencia de un violento traumatismo cráneo encefálico.Al parecer, Nacimiento, Roballo y otras dos personas habrían consumido cervezas y caña en forma abundante en un bar ubicado en la avenida Primeros Colonos al 1700 de la ciudad de Apóstoles.De allí, uno de ellos tomó un taxi y desapareció antes de que sucediera lo peor.Roballo se retiró caminando y detrás suyo lo hicieron Nacimiento y un tal Nelo Maciel.Se dirigieron al domicilio donde Nacimiento vivía de prestado desde hacía prácticamente un año, en el garaje de una vivienda deshabitada, con la anuencia del propietario.Una vez en ese lugar, por causas que aún hoy se desconocen, Nacimiento y Roballo comenzaron a pelear.El peor desenlaceEl pleito acabó de la peor manera cuando Roballo tomó un trozo de madera y golpeó a la víctima en la cabeza, en reiteradas oportunidades, provocándole la muerte casi en el acto.La policía tomó conocimiento del hecho a través del dueño del predio donde residía la víctima. Una vez en la escena hallaron el cuerpo sin signos vitales. En el lugar los peritos incautaron un trozo de madera, de unos 36 centímetros de largo y 10 centímetros de ancho, con el que luego y tal como se acreditó en el expediente de la causa, fue agredido Nacimiento. Debido a la cantidad de lesiones en la zona craneal, se pudo determinar que fueron varios los golpes que recibió la infortunada víctima. Para los uniformados no fue tan difícil capturar al imputado, ya que caminaba a unos 50 metros del lugar del brutal homicidio, como si nada hubiera sucedido. Intentó defenderse Las pruebas de laboratorio realizadas por los forenses del Poder Judicial determinaron que, pese a estar en un estado de ebriedad crítico (2,97 gramos por litro de sangre), la víctima luchó con su atacante. Esto se pudo probar mediante las lesiones defensivas que presentaba el sexagenario. Además, en las uñas del acusado los peritos hallaron material biológico correspondiente al hombre asesinado (el cotejo de ADN arrojó una cifra superior al 99,99 por ciento). Finalmente la conducta del imputado fue encuadrada en el delito de “homicidio simple”, previsto y penado por el artículo 79 del Código Penal Argentino. Luego de cumplimentada la citada medida el acusado fue trasladado a una unidad carcelaria, donde deberá purgar la condena.




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