ARISTÓBULO DEL VALLE. Es conocido en la zona por cometer defraudaciones y estafas. Incluso en su momento el propietario de la concesionaria que recientemente fue damnificada por el robo de 500 mil pesos -en un golpe perpetrado en la modalidad “boqueteros”- lo denunció como posible autor de ese hecho, indicó la Policía. Se trata de un joven de 28 años, identificado como Lucas, oriundo de Dos de Mayo. Fue detenido ayer al caer la tarde bajo sospecha de estar involucrado en ese ilícito, que fue constatado el pasado domingo. En el marco del operativo donde fue capturado el sospechoso, personal de la comisaría Primera de Aristóbulo del Valle allanó su domicilio. Si bien no hallaron elementos que lo involucren directamente con el robo, los investigadores confiaron que aún resta cotejar sus huellas digitales con las halladas en la escena. Esta pericia puede ser fundamental para establecer si el joven, quien registra antecedentes por hechos de estafa y defraudación ocurridos en la misma jurisdicción, guarda o no vinculación con la banda que perpetró el golpe a la concesionaria. Lucas, además, es conocido en las comisarías de la zona por identificarse ante las autoridades en distintos casos con nombres falsos, revelaron las fuentes. Pero tal vez la detención de este muchacho sea la punta del ovillo para los investigadores, ya que -tal como adelantó este diario- desde la pesquisa sostienen que los ladrones eran al menos cuatro. Es que fue necesario por lo menos esa cantidad de hombres para arrastrar y subir a un vehículo una caja fuerte de aproximadamente 400 kilos de peso a lo largo de nada menos que diez metros, hasta la camioneta Citroën Berlingo en la que huyeron, que estaba a la venta en el exterior del salón de ventas. El robo se descubrió minutos después del mediodía del pasado domingo en la concesionaria ubicada sobre la ruta provincial 7 y Sáenz Peña, en la zona urbana de Aristóbulo del Valle. Los delincuentes extrajeron los tornillos y levantaron una chapa del techo. Así ingresaron al lugar y, con una precisión asombrosa, desconectaron el sistema de alarmas y se llevaron la CPU donde se almacenaban las imágenes de las cámaras de seguridad. Recién entonces fueron por la caja fuerte, con 500 mil pesos, que arrastraron hasta la Berlingo en la que huyeron.




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