UTOYA (Diarios Digitales). Cuatro años después de la masacre, los chicos de la AUF (Arbeidernes Ungdomsfylking o Liga de la Juventud Laborista) volvieron a Utoya, la isla donde Anders Breivik -tras atentar en el distrito gubernamental de Oslo, dejando un saldo de ocho muertes- asesinó a 69 personas, en su mayoría niños y adolescentes, que participaban en el tradicional campamento de verano de las juventudes laboristas noruegas.Así, del 6 al 9 de agosto, se dará cita más de un millar de sus miembros en su primer campamento tras el ataque terrorista con la solidaridad internacional como temática. La cifra es récord: aquel fatídico 22 de julio de 2011 había 564 personas cuando Breivik, ataviado con uniforme de policía, irrumpió en esta isla a 35 kilómetros de Oslo y emprendió la matanza en nombre de su lucha contra el multiculturalismo y la “invasión musulmana” de Noruega, haciendo responsable de ello al Partido Laborista, según se justificó entonces.Políticos y ciudadanía volvieron a honrar la memoria de las víctimas por cuarto año consecutivo pero lo hacen en una nueva Utoya, donde ya ha concluido la construcción de las nuevas instalaciones y gira entre los árboles la escultura-memorial en la que se inscriben los nombres de los inocentes asesinados. Antes se congregarán en el Regjeringskvartal de la capital para rendir homenaje a sus ocho víctimas, así como para inaugurar el “22 juli senter”, un centro de información sobre ambos atentados que permanecerá abierto los próximos cinco años. Pese a que ese regreso es fruto del consenso, algunos padres de las víctimas se han manifestado en contra y algunos supervivientes, también, consideran que es demasiado pronto.





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