PUERTO IGUAZÚ. El microclima de la política muchas veces encierra a los funcionarios en burbujas ajenas a la realidad, donde sólo reciben elogios interesados y halagos, lejanos a las hostiles sensaciones que tiene el grueso de la población acerca del desempeño como gobernantes. Algo así le ocurrió al gobernador misionero Maurice Closs el sábado, cuando se presentó en el festival “Iguazú en Concierto” y fue abucheado y silbado por la multitud presente en el momento que agarró el micrófono y pretendió dar un discurso. Junto al mandatario estaba nada menos que el gobernador de Buenos Aires y candidato a presidente, Daniel Scioli.Grueso error cometió Closs -o sus asistentes- al intentar utilizar políticamente para promocionar candidaturas un evento netamente cultural. Pero además, el hecho denota que, encerrado en la burbuja del microclima político, el misionero no está percibiendo las sensaciones reales de la población sobre su gestión de ocho años, que terminará en pocos meses.Fue una de las pocas veces que Closs se expuso a un evento público sin la teatralización de los actos renovadores, que cuentan con militantes rentados y aplaudidores exclusivos. En esta ocasión comprobó que hay otra realidad más allá de los despachos oficiales, los halagos interesados y las encuestas “infladas”.Cómo fueCloss invitó especialmente a Daniel Scioli al cierre del evento cultural que reúne a espectadores de todo el mundo en Puerto Iguazú. Fue un día después de que el Gobernador misionero lanzara su candidatura a diputado nacional. Intentó capitalizar la visita del bonaerense para mostrarse frente al selecto público que concurrió al evento.El cierre del “Iguazú en Concierto” fue postergado por la lluvia, pero igual fue masiva la concurrencia al ensayo, realizado en el salón Takuapú, donde concurrieron los gobernadores acompañados de sus respectivas esposas y una comitiva de cerca de 50 funcionarios.En determinado momento, los organizadores anticiparon el ingreso de los políticos y habrían pedido a los asistentes que desalojen las cuatro primeras filas de asientos del salón para ser usadas por los políticos. Esta actitud enervó los ánimos y desató la indignación total de los presentes, que se sintieron tratados como ciudadanos de cuarta categoría.Luego de que se acomodó todo el funcionariado provincial en las primeras filas, ingresaron Closs y Scioli a pararse frente a la multitud. Para ese momento, muchos de los que fueron desplazados de los asientos estaban mojándose en el acceso al salón, debido a la copiosa lluvia que se desataba sobre la Triple Frontera.Mientras caminaban hacia el frente del escenario, se escuchaban murmullos y el clima era de desaprobación. Pero cuando Closs agarró el micrófono, antes de que pudiera hilar una palabra, el ánimo estalló con el grito de una mujer desde el fondo, que dijo: “Vinimos a escuchar música y no a hablar de política, carajo”. Al instante estalló la multitud: silbatina ensordecedora, gritos y abucheos de total desaprobación. Apenas el misionero logró hilar unas palabras, los políticos se retiraron rápidamente, masticando bronca y buscando algún culpable en la organización ante quien descargarse.La noticia del abucheo ya se conocía desde el sábado, pero fue desmentida por militantes renovadores, en tanto que los funcionarios que asistieron al ensayo optaron por el silencio. Esta semana comenzó a circular en las redes sociales el video donde se escucha y se ve claramente todo lo sucedido, incluso cómo se desfigura la cara de Closs con el incómodo momento que le tocó vivir, algo a lo que seguro no está acostumbrado luego de ocho años de Gobernador y de poco contacto con la gente común. Junto a él, se lo ve a Scioli mordiéndose los labios ante la reprobación de los asistentes.




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