POSADAS. Para entender la problemática del embarazo adolescente no hay que mirar sólo los números. Hay que ver más allá de las frías estadísticas que marcan que en Misiones cada día y medio una niña de diez a catorce años se convierte en mamá. Sucede que el contexto en el que esta problemática nace es mucho más complejo y excede los términos matemáticos. Detrás de estas mamás niñas hay, casi siempre, una historia de abuso. Además, una multiplicidad de factores se conjugan para dar como resultado ese número y la tendencia no tiende a disminuir. Su condición social, la pobreza y sus consecuencias, las escasas oportunidades de educación y trabajo, las pocas ofertas de la sociedad hacia ese grupo para promover la realización de un proyecto de vida e incentivar la postergación de la maternidad, la falta de recursos de diferentes tipos para adoptar una conducta anticonceptiva eficaz y la socialización del género, la misma que condena la sexualidad de las jóvenes y no responsabiliza a los varones del cuidado anticonceptivo, son algunas de las razones que esbozan los profesionales del Ministerio de Salud provincial sobre las causas de la ocurrencia del embarazo en la adolescencia. Los números se corresponden con el 2013, pero desde el ministerio estiman que en el 2014 se mantendrían similares. “En este momento se trabaja en los números del año pasado. Por el momento, tenemos datos de que se produjeron alrededor de 262 embarazos de jóvenes de entre diez a catorce años en el 2013 y ese es un número que se mantiene estable. Nos encontramos en la etapa de conocer y profundizar en las causas, cuando la joven va a las consultas obstétricas se trabaja para consultar cuáles fueron las causas de ese embarazo, si fue consentido o fue producto de un abuso. Lo hacemos para conocer las causas reales de los embarazos, pero más o menos lo que se plantea es que este número se mantiene estable”, indicó la directora del Programa de Salud Sexual de Misiones, Norma Miño a PRIMERA EDICIÓN. Los datos del 2013 causan mayor estupor cuando se analiza que, en Misiones, sólo el 9% de las madres adolescentes ha finalizado sus estudios secundarios y sólo un 30% terminó la educación primaria, mientras que el 23% no finalizó la primaria y el 29% no culminó la secundaria.“La llegada de un hijo en esta edad tan vulnerable modifica la vida social y personal de las jóvenes, por eso es sumamente importante la educación sexual integral, tanto en instituciones escolares como en la familia. Se deben generar y estimular espacios de diálogo y confianza”, explicó a este Diario la licenciada en psicología, Laura Mingo y agregó “la adolescencia es una etapa que se caracteriza por muchos cambios a nivel social y psicológico. Es una etapa donde los jóvenes se comienzan a preparar para el ingreso al mundo laboral, la independencia de sus padres y la conformación de una pareja estable. Todo esto se puede ver modificado ante la noticia de un embarazo no deseado, mucho más si sucede en niñas entre diez y catorce años que aún no están preparadas para afrontar la responsabilidad que implica el cuidado de un hijo”.En este momento se presenta una paradoja. “Sucede que biológicamente, el cuerpo está preparado para procrear, pero psíquicamente todavía son niñas, que en forma abrupta deben hacerse adultas con todo lo que eso implica”, indicó Mingo y remarcó que “a su vez se ven afectados los vínculos sociales y sus amistades, ya que hay ciertas actividades que dejan de compartir con amigos”. Los riesgos físicos delembarazo en una niñaLas madres adolescentes se enfrentan a una serie de riesgos que pueden afectar su salud y la de su hijo por nacer. Una de ellas es la de sufrir un parto obstruido, situación que mujeres de veinte años en adelante tienen menos posibilidades de sufrir. Desde Salud Pública informan que sin una atención obstétrica de urgencia adecuada se puede producir la ruptura del útero, lo que conlleva un alto riesgo de muerte tanto para la madre como para el bebé. Asimismo, el trabajo prolongado de parto puede causar un desgarro. En algunos casos, y debido muchas veces a la situación económica que atraviesan, las madres adolescentes no se alimentan bien y por esta razón, pueden perder vitaminas y llegar a estados de desnutrición que ponen en riesgo su salud y la del bebé. El Informe de Situación Adolescente del Ministerio de la Provincia indica que “se considera que el embarazo adolescente o la fecundidad precoz que se encuentra en el grupo de edades de diez a catorce años, constituyen evidentes situaciones de riesgo en términos biológicos en relación a los resultados adversos, expresados en mayor morbi-mortalidad perinatal, prematuridad y bajo peso al nacer”.Dicho informe sostiene que “las implicaciones del embarazo y la maternidad adolescente son múltiples y afectan de manera determinante el futuro y el proyecto de vida de las adolescentes. Se destacan primero los riesgos de salud, tanto para la joven madre como para el bebé, además los múltiples obstáculos para iniciar o continuar la formación escolar; la precarización del acceso al trabajo, sea este acceso presente o futuro; el riesgo de caer en la pobreza, el riesgo de una formación deficiente, viviendo en malas condiciones o dependiendo de sus padres. Aunque las circunstancias de los embarazos en adolescentes varían mucho, se destacan algunas complicaciones comunes: los cuerpos más jóvenes no están plenamente desarrollados para pasar por el proceso del embarazo y el parto sin consecuencias adversas”.¿Cómo cuidarse?Con la intención de evitar que continúen en aumento estas alarmantes cifras, desde el Ministerio de Salud provincial hace tiempo trabajan en la prevención del embarazo adolescente. En esa línea, Norma Miño indicó que “se mantienen la línea de acción en todas las maternidades. A partir de los catorce años está habilitado el implante, el DIU, el oral combinado, toda la canasta de anticonceptivos habilitada en el comercio común están al alcance de las chicas”. Señaló que estos métodos se pueden conseguir, dentro de Posadas, en todo el parque de la salud, en el hospital Materno Neonatal, el hospital Madariaga, el Baliña, y en diversos Caps en toda la ciudad. “Está armada la red de referencia a través de la cual, si una joven se acerca a un Caps por un método anticonceptivo y éste no tiene, le debe informar hasta donde debe ir para conseguirlo”, indicó. También aprovechó para informar que no es necesario que las chicas concurran c
on padres o derivación médica. “Según la normativa y la legislación que ampara los derechos de un adolescente, se le debe proveer sin estar acompañado ni de una nota de un doctor como tampoco acompañado por los padres, cuando un joven se acerca se debe analizar que hay riesgo de embarazo o enfermedad y se le debe proveer el anticonceptivo”. Para finalizar destacó un número alentador, “ha aumentado la cantidad de jóvenes que se acercan a conseguir su método anticonceptivo, es un incremento de un 100% en el caso de las chicas, en comparación al 2013”. San Vicente, con cifras alarmantesSAN VICENTE. A medida que se indaga, los números son cada vez más preocupantes. En San Vicente, tres de cada diez embarazadas que llegan al Hospital Público de Autogestión de la ciudad son adolescentes. La cifra fue revelada por el director del nosocomio, Claudio Martín Soto González, quien agregó que hay casos de chicas de entre 16 y 17 años que ya transitan por su segundo y hasta tercer embarazo. Esta es una constante en la sociedad misionera y no se reduce a una clase social si no que parece estar más relacionado a la falta de educación sexual de los adolescentes. Todos los días llegan nuevas historias a los hospitales públicos a lo largo y ancho de la provincia y en San Vicente llegan niñas embarazadas de hasta diez años, en esos casos desde la institución sanitaria dan aviso a las autoridades correspondientes o a la policía, para que sean ellos quienes se encarguen de desentrañar las razones del embarazo precoz.Una situación complicadaEste tipo de embarazos, tanto como el parto de chicas de corta edad, son considerados de alto riesgo para la salud de la joven madre. “Acá tenemos un alto porcentaje de embarazos en adolescentes. Por esa razón, optamos por poner un médico especialista en ginecología para la atención de este tipo de pacientes. Las adolescentes embarazadas son consideradas pacientes de alto riesgo y es por eso que tomamos las precauciones del caso y les brindamos una atención especial”, aseguró Soto González.Aclaró que en San Vicente se realizan todas las atenciones durante el embarazo y el pre-parto, pero “como son de riesgo, al momento del nacimiento son derivadas a Oberá, que es nuestro lugar de derivaciones para que sean atendidas allí, donde tienen mas recursos técnicos en caso de tener complicaciones”, señaló el profesional.Admitió que “el año pasado tuvimos un caso de una nena de diez años que vino a atenderse por un embarazo. En casos así, nos vemos en la obligación de dar aviso a la policía o a las autoridades. Son ellos quienes se encargan de hacer el trabajo de ver qué paso. Eso escapa a nuestra tarea”.Soto González aclaró además que “estas adolescentes nunca vienen solas los días de atención. Son acompañadas por su padres o por sus parejas. Muchas de ellas viven en concubinato con los padres de sus hijos, e incluso hay casos en que una joven de dieciséis o diecisiete años va por su segundo o tercer hijo. Comenzaron con el primero a los catorce y tienen un hijo por año”, finalizó.




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