BERLÍN , Alemania (Medios Digitales). Dos semanas después de la tragedia aérea que costó la vida a las 150 personas que volaban en el Airbus A320 de Germanwings con destino a Düsseldorf, los distintos implicados siguen dando versiones contradictorias de las causas que permitieron el siniestro. La Oficina Federal de Tráfico Aéreo acusa a Lufthansa (empresa matriz de Germanwings) de no haberle informado de los problemas mentales del copiloto Andreas Lubitz, que supuestamente habría estrellado a propósito el avión. La aerolínea niega esta versión y asegura que en ningún momento ocultó datos relevantes a la autoridad aérea alemana, la LBA.La primera piedra la lanzó el domingo el periódico Welt am Sonntag, que publicó la información según la cual Lufthansa habría faltado a su obligación de informar de la “depresión grave” que el propio Lubitz comunicó a la compañía en 2009. El caso es más grave aún porque en abril de 2013 entró en vigor una normativa europea que recoge explícitamente la obligación de informar a las autoridades sobre las enfermedades graves (como una depresión) que padezcan los pilotos o copilotos.





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