POSADAS y SAN VICENTE. La realidad en Misiones dista mucho de lo ideal. Se refleja en los números y lo reconoce hasta el propio ministro de Gobierno, Jorge Franco, que en noviembre del año pasado aseguró en declaraciones públicas que el promedio ideal para la provincia era contar con un policía por cada 180 habitantes.Sin embargo, la teoría es diametralmente opuesta a la práctica. Es que en jurisdicción de la Unidad Regional VIII de la fuerza provincial el promedio es de un efectivo por cada 461 habitantes. La cifra por poco no triplica el número propuesto por el funcionario.En total, aproximadamente 115.377 personas viven en dicha zona, cuyos centros urbanos más importantes son San Vicente (44 mil habitantes), San Pedro (31 mil), El Soberbio (22 mil) y Dos de Mayo (16 mil). Para cubrir las necesidades de seguridad pública de todos esos misioneros y del amplio espacio geográfico de la UR-VIII están destinados apenas unos 250 uniformados. De allí surge el promedio de uno por cada 461 habitantes. Y eso que no se tienen en cuenta francos, licencias o los efectivos que están afectados a tareas administrativas. El drama es de larguísima data y, aseguran las fuentes, se repite en varios puntos de la provincia. “Todo se complica cuando, por ejemplo, hay tres policías de guardia y dos deben salir en comisión. Por eso, por más móviles que haya, sigue el faltante del recurso humano”, le explicó a PRIMERA EDICIÓN un comisario retirado que trabajó toda su vida en la fuerza y conoce en profundidad el problema.Sobre el faltante de efectivos que sacude a la provincia, quienes conocen del tema atribuyen la problemática principalmente a un “desfasaje” que se produjo en la Escuela de Policía entre 1997 y 2002, cuando la crisis económica pegó fuerte en Misiones.Es que los sueldos bajos y las condiciones de trabajo deplorables significaron una merma en la inscripción de aspirantes. Hoy, a más de una década, comienzan a pagarse las consecuencias de haber dejado abandonada la institución en lo que respecta a la actualización de haberes y demás.Claro que en los últimos años la situación tampoco mejoró demasiado. Hasta la revuelta policial de 2011, un efectivo provincial ganaba más de la mitad de su magro sueldo en negro. Recién después, gracias a la movilización en masa, algunas cosas comenzaron a cambiar en favor de los agentes.“Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales dicen que el ideal es de un policía por cada 115 habitantes”, afirma la fuente, quien reconoce luego que en Misiones se dista entonces de esas cifras y lleva a la situación en la que se vive actualmente, donde en muchas jurisdicciones, más allá del esfuerzo de los propios uniformados, “estirar la sábana de un lado significa dejar destapado el otro costado”. Y eso, claro, allana el camino para quienes actúan por detrás de la ley. El robo al banco, un ejemplo dela situaciónLa escasez de policías bien puede reflejarse en uno de los hechos más graves de los últimos tiempos en Misiones. Se trata del robo al Banco Macro de El Soberbio, donde una gavilla de origen brasileño golpeó violentamente para llevarse cerca de dos millones de pesos. Durante el hecho, los ladrones ejecutaron al policía Roberto Omar Ballesteros (35).El Soberbio es, desde hace un buen tiempo, una frontera caliente en la que pululan miles de puertos clandestinos a la vera del río Uruguay, que facilitan la presencia en Misiones de este tipo de bandas.Se trata de una zona de intenso contrabando y narcotráfico, dos prácticas que se desarrollan y crecen mientras desde el Gobierno provincial se deja de lado una jurisdicción que requiere de más hombres y recursos.Todo terminó de reventar el pasado lunes 2 de febrero en El Soberbio, cuando los maleantes fuertemente armados arremetieron a tiros contra medio pueblo, que se disponía a realizar trámites en la entidad bancaria. En el hecho murió el efectivo policial y un gendarme recibió un disparo que milagrosamente no le quitó la vida. Cerca del 10% de la fuerza trabaja enla custodia de políticos y funcionariosLas fuentes indican que los números se mantienen y cerca del 10% de los integrantes de la Policía de Misiones trabaja en la custodia de funcionarios públicos o bienes privados, en cuestiones que nada tienen que ver con la seguridad de la población.La cifra había sido dada a conocer el martes 29 de noviembre de 2011 en un informe especial de PRIMERA EDICIÓN y nada parece haber cambiado desde entonces, según explicaron especialistas en el tema.La mayor parte de ese personal se encuentra asignado a la custodia personal y familiar de encumbrados funcionarios del poder de turno que, inclusive, utilizan también el servicio para custodia de familiares y otros quehaceres ajenos a lo que marca la ley.Si la fuerza actualmente cuenta con casi 7.000 uniformados, serían alrededor de 700 los que se dedican a estas funciones. En base a los números que revela este informe, bien se puede decir que con ese recurso humano se podrían inaugurar cerca de una veintena de comisarías. O, al menos, reforzar la presencia de policías en las regiones más necesitadas, como San Vicente.Una vez más, se trata de una decisión política que permita cambiar ese panorama y permitir mayor presencia policial, sobre todo en las jurisdicciones del interior de la provincia.





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