POSADAS. El Centro de Rehabilitación del Ciego tiene todo preparado para recibir el lunes a los 120 niños, jóvenes y adultos que continúan su proceso de rehabilitación y al menos 50 nuevos inscriptos que deberán ser evaluados por el equipo profesional para su correspondiente orientación a otras instituciones o su incorporación al Centro. Esta institución, que ya tiene 33 años de trayectoria, no sólo está dirigida a las personas ciegas desde los 45 días de vida en adelante (en la actualidad, la persona con más edad que se atiende tiene 85 años) sino también a las que tienen visión reducida. Según indicaron su rector, Luis Viarengo; y la coordinadora de rehabilitación, Liliana Garayo. “Este centro de rehabilitación nació por iniciativa de monseñor Jorge Kemerer para atender a los adultos ciegos, porque ese sector de la sociedad estaba muy vulnerable y solo. Pero la realidad fue tan contundente que empezamos a atender a los jóvenes, luego a los niños. A los siete años de funcionamiento ya teníamos bien armado los departamentos, incluido el de orientación temprana y de ahí en más advertimos que la mayor franja es de las personas con baja visión que necesitan una asistencia adecuada en sus necesidades. Desde entonces, también asumimos el compromiso de trabajar también con las personas de baja visión”, comentaron. Vale recordar que el servicio del centro es totalmente gratuito desde sus inicios. “Contamos con un equipo de 40 trabajadores, incluidos docentes, técnicos, administrativos y maestranza”, precisaron. Esta institución ofrece también atención integral, “para aquellos niños y jóvenes que además de tener como base una patología visual -ceguera o baja visión- tienen un componente agregado, sea psíquico, genético o neurológico”, detallaron.Transitar la vida sin visión En estas últimas tres décadas cambiaron muchas cosas no sólo para el Centro de Rehabilitación del Ciego sino también para las personas que no ven o ven muy poco. “Cuando abrimos el centro, la mayoría de las personas que atendíamos eran adultos que habían pasado su vida quietos. Literalmente, le enseñábamos a caminar solos y ganar autonomía. Hoy, gracias al diagnóstico más temprano, recibimos a bebés desde los 40 días y esto hace una gran diferencia en su calidad de vida. Pero una cosa es una persona ciega y otra es con visión reducida… muchas veces llegan al centro chicos a los que se les detectó baja visión recién en jardín de infantes”, detallaron.La misión institucional del Centro del Ciego es que el proceso de rehabilitación permita la mayor independencia posible de sus participantes, “buscamos el reaseguro de la rehabilitación básica, que se puedan vestir, bañar, trasladarse de un lugar a otro, que puedan colaborar en diferentes actividades”. Aunque aún resta mucho por hacer, el acceso a la educación de las personas ciegas o con baja visión está garantizado. “Incluso en el ámbito universitario hay mayor inclusión, hoy tenemos chicos que se atienden en el centro que están estudiando radio, comunicación social y otras carreras de grado y terciarias. En la Facultad de Humanidades de la Unam se abrió este año una oficina de inclusión educativa”, destacó Garayo. Ciudad y ciudadanos ¿amigables?Tanto Garayo como Viarengo destacaron los cambios que se realizaron en las calles Junín y Ayacucho de Posadas, como así también en las plazas 9 de Julio y San Martín, convirtiéndolas en espacios seguros y de fácil acceso y tránsito para todas las personas, incluidas las no videntes; advirtieron que aún falta mucho para lograr que Posadas sea una ciudad amigable “no sólo para los no videntes, sino también para todas las personas de movilidad restringida, incluidas las personas que usan sillas de ruedas, bastones, embarazadas y mamás con carritos de bebés”, indicaron.En este sentido, una de las constantes es la presencia de veredas rotas que nunca se reparan y la falta de contención adecuada de las obras en construcción o refacción. Pero también los vecinos hacen de su ciudad un espacio poco amigable, obstruyendo las rampas al estacionar incorrectamente, tirando basura a la calle… “cada vez que llueve, nuestras calles se hacen intransitables porque las bocas de tormenta se tapan de basuras que tira la gente. Nos falta mucha educación ciudadana”, reflexionaron.





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