POSADAS. “No hay nada para festejar”. Ésas fueron las palabras textuales emitidas en las últimas horas desde la comisión organizadora de uno de los eventos más tradicionales de todo el nordeste argentino: la Fiesta Nacional del Té, que tiene más de tres décadas de vigencia.Es que la edición 2015 del encuentro no se llevará a cabo, según fue confirmado en los últimos días por el propio titular de la junta organizadora, Oscar Kozicke. ¿El motivo? La crisis que arrastra el productor tealero, que en este 2015 explotó con varias protestas que se gestaron en distintos puntos de la provincia a causa del mal pago, el manoseo al colono y las constantes consecuencias que sufre en su chacra, cuando deja de cosechar los brotes por falta de financiación para proteger la calidad de la hoja.“Este año no va a salir la Fiesta Nacional del Té. La situación tealera está bastante difícil, no está como para hacer una fiesta y el objetivo de la junta organizadora es rendirle un homenaje a la familia tealera no llevando a cabo un evento donde habitualmente los principios suelen ser festejar el buen pasar del productor”, explicó a PRIMERA EDICIÓN, David Viera, integrante de la comisión organizadora.Esta decisión es sólo una parte del reflejo de la crisis que viene de hace muchos años, principalmente porque no se paga el precio que fija la casi obsoleta Comisión Provincial del Té (Coproté), una rama del Ministerio del Agro y la Producción que fue creada justamente para acompañar y fortalecer al colono en la defensa de su producción.Sin embargo, desde el Gobierno provincial consideran que la medida tomada por la junta organizadora es errada, porque -argumentan- justamente cuando el sector está atravesando un momento crítico es donde se le tiene que incentivar al productor a “no bajar los brazos”.El ministro del Agro, José Luis Garay, remarcó en diálogo con este medio que “no me parece una decisión correcta la de suspender el evento. Es una tradición de nuestra tierra colorada y ésta no es la forma de acompañar a una de las producciones más importantes”.Garay habló de la realidad del sector tealero en general y reconoció “que se trata de una situación problemática, por algo hemos gestionado créditos en la Nación y hemos comenzado a entregar créditos para pequeños y medianos elaboradores de té en rama, que son pequeños industriales que a su vez trasladan eso al pequeño productor”.Entiende que se trata de una problemática internacional, teniendo en cuenta que hace dos años se llegó a alcanzar el precio quizás más alto de la historia de la comercialización, también acompañado con volúmenes de venta y de exportación del mercado argentino, con lo cual se dieron registros excepcionales que va a costar que vuelvan a repetirse.No obstante, Garay espera que “en poco tiempo se componga la situación del sector, ya que hay mucha gente que está apostando por la actividad. Lamentamos que haya un arrastre que no es de ahora y es un tema que no lo maneja ni Argentina ni Misiones: el precio. Nosotros no somos formadores de precios a nivel internacional, el volumen de nuestra producción es muy pequeño en el mercado mundial”.“Por supuesto que también competimos con países productores como África, países de Asia, donde quizás las condiciones laborales no son las mismas que rigen en la República Argentina, con lo cual tenemos una cuestión de competitividad que nos afecta bastante, pero aún así, todos estos últimos años los precios internacionales se mantuvieron bien”, recalcó.Respecto de la situación de los productores de San Pedro, uno de los municipios más grandes de la provincia, dijo que “allí hay dos secaderos de té en rama, que también tienen sus problemas, y el problema es financiero. Hay que tener espalda para comprar el producto, pagar al productor y esperar la llegada de algún comprador, entonces esa situación es la que tratamos de paliar con aportes del Estado nacional y provincial; también con un organismo financiero como el banco Macro”.Afirmó que en San Pedro existe un problema estructural, refiriéndose a los teales, que son relativamente nuevos, producidos con la variedad clonal, que tiene una productividad muy alta, distinta a las de Campo Viera, Dos de Mayo, Oberá o Campo Grande, que son plantaciones con algunos años, salvo algunas puntuales de algún elaborador reciente, que ha incorporado esta variedad en alguna zona. “Es esa altísima productividad la que choca con la capacidad de elaboración”, advirtió Garay.También habló de la necesidad de trabajar de manera constante en “promocionar y ganar mercados para el productor misionero. Norteamérica es el gran consumidor, pero el mercado europeo es el que más cayó en el último año por algunos cuestionamientos de productos que aparecen como residuos en el té”.“Esto tiene que ser motivo para seguir trabajando intensamente, para no perder más mercados, sino que por el contrario, se gane mucho más para nuestra producción, ya que sabemos que el mercado europeo es bastante exigente con la calidad”.Tito Feltán, un productor de Campo Viera, describió la situación del tealero: “El productor está triste, esto es verídico, nuestra Coproté no está cumpliendo con su función, defendiendo al productor. Acá se tiene que buscar una manera de hacer cumplir el precio. En otras producciones se exige, ¿por qué en ésta no pasa lo mismo?”, se preguntó.El tealero cuestionó que “los créditos que le otorgó el Gobierno a los secaderos de té en rama no los vio el productor. Acá en la zona se estaba pagando 50 centavos y en lo último ya se suspendió el pago hasta nuevo aviso”. “La calidad no existe”, agregó el colono. “¿Por qué apuntaron a la cantidad? Si hubiesen apuntado a la calidad, hubiésemos tenido mejor precio y hoy estaríamos recibiendo mejor valor por nuestro té”.“Sabemos que nunca los empresarios van a ser solidarios con los productores. Hace tantos años que venimos sentándonos con la Coproté y siempre sostuvieron la imposibilidad de mejorar el precio del brote, entonces, qué podemos esperar ahora”, se preguntó a su turno Roxana Argüello, secretaria de la Asociación de Productores Agrarios de Misiones.Argüello consideró que tras tantos años de
sufrir esta problemática, “creemos que una de las herramientas que tiene que ponerse en funcionamiento es el Instituto Nacional del Té. Con este organismo podremos lograr perfeccionar la calidad del té, defender el precio y el productor estará un poco más protegido, que es nuestro gran objetivo”.“Con este organismo, el productor estará contenido y va a llegar directamente a su bolsillo el precio real del brote. No será más manoseado por las cinco grandes exportadores de té. Somos conscientes de que cada uno quiere luchar por su margen de ganancia, pero acá hace años que la industria viene sin cubrir al productor el precio que merece”, se quejó.Finalmente opinó sobre la suspensión de la Fiesta Nacional del Té: “Cuando uno hace un evento, es porque el sector está bien en todo sentido. Pero si hoy uno tiene que demostrarle a un productor tealero una máquina hidráulica de última tecnología, el productor no puede comprar eso, apenas hace maniobras económicas para mantener su cosechadora vieja que tiene hace años, todavía con el cajón atrás”.“Tampoco es bueno que se pierdan las fiestas tradicionales, pero hay que considerar que los productores tealeros están mal y no tienen mucho para festejar, al margen de las ayudas que hayan recibido ciertos sectores para paliar parte de sus deudas”, finalizó.




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