POSADAS. El actual enfrentamiento del gobernador Maurice Closs con el club Crucero del Norte revela la manera discrecional y poco clara con la que el primero maneja los dineros públicos que deberían invertirse en deportes y derivan del esforzado aporte de todos los misioneros con el pago de sus impuestos. El tema deja de ser trivial cuando, al decir de uno de los protagonistas la cifra alcanza decenas de millones de pesos, los cuales nunca fueron publicitados, que se direccionarían graciosamente para dirigentes deportivos amigos de la renovación. Si bien el público intuía que existían tales manejos, surgen ahora al conocimiento público inquietantes datos antes reservados.Uno de los involucrados en el conflicto, Julio Koropeski, presidente de Crucero del Norte, dejó entrever en un comunicado que Maurice Closs favoreció con plata del pueblo a otra empresa privada, que regentea a Guaraní Antonio Franco, donde el gerenciador es un próspero empresario relacionado con negocios del Estado durante estos últimos años: la empresa Enríquez. Los dos equipos estuvieron el año pasado en la segunda categoría del fútbol argentino. Crucero ascendió a Primera División y Guaraní se mantiene en la B Nacional.En algún momento, por alguna o varias razones nunca ventiladas al público, hubo un cortocircuito entre Closs y Crucero del Norte. Hace ya muchos meses que el Gobernador dejó de utilizar el servicio de taxi aéreo de la empresa colectivera, el cual usaba muy seguido en los primeros años de gestión, lo que insinúa que el presente desencuentro tiene raíces lejanas y serían de índole ajenas al deporte. Luego, cuando Crucero ascendió a Primera Divisón, no hubo llamado, ni felicitaciones ni foto, como sí ocurrió cuando ascendió del Argentino A a la B Nacional. Quiere decir que la “mala onda” ya estaba presente el año pasado. Al parecer, la gota que derramó el vaso, dicen a media voz funcionarios de la renovación, es la absoluta autonomía que Koropeski exhibe para tratar con funcionarios del Gobierno nacional K, como cuando pactó con Capitanich trasladar la localía del equipo misionero para jugar en Chaco contra River e Independiente. A cambio, recibiría un aporte de Jorge “Koki” Capitanich de 15 millones y se rumorea con insistencia que el acuerdo avanzó a concesiones en el sector transporte.Algo de esto a Closs no le habría gustado. ¿Qué cosa? ¿Que River e Independiente jueguen con Crucero en Chaco? ¿O que el presidente del club de Garupá tome decisiones sin preguntarle antes a él, con autonomía? En Gobernación admiten que se trata de la segunda y que la lista de disgustos sería extensa, también de índole política y económica.No hay que olvidar otro punto: Miguel Onetto, secretario privado y mano derecha de Closs en todos sus manejos, anticipó su intención de ser candidato a intendente en Garupá este año, tal como lo fue su esposa hace cuatro. Esos intereses chocan de lleno con algunas declaraciones efectuadas por Koropeski en enero, anticipando que le gustaría ser candidato a intendente y que, si eso pasa, sería por el Frente Renovador. Koropeski tendría buena imagen entre la población y eso podría traducirse en una buena intención de voto, según los analistas foráneos rentados por el Gobierno.El tercer punto de conflicto sería que Closs manejó los dineros públicos como si fueran propios y no repartió por igual a los dos clubes que disputaron la B Nacional. En un comunicado oficial difundido el jueves, la Gobernación admitió que tuvo un trato preferencial con Guaraní, a quien le aportó recursos extra para remodelar las instalaciones del club, al margen del aporte mensual que entregó a las dos instituciones.En reclamo de un trato igualitario, la camiseta de Crucero del Norte apareció con un signo “igual” (=) impreso en el pecho de los jugadores, en su debut en la Primera División, el sábado en Garupá, cuando empató sin goles con Tigre de Victoria.Quedan preguntas flotando en el aire como las siguientes: ¿está bien que Closs favorezca a un club gerenciado por un empresario muy cercano, sin tener el decoro republicano de anunciar a la población cómo gasta los recursos públicos? ¿Closs puede entregar la cantidad de plata que quiera a los clubes que quiera con el único criterio de ser amigos de la renovación? ¿Donde publicó los subsidios que repartía? ¿Cómo se deciden los montos de los subsidios? ¿Qué fue lo “otro” que enojó al Gobernador? ¿Tal vez que Koropeski arregle para jugar en Chaco y avance en concesiones? ¿Que pueda ser candidato a intendente no sólo para “sumar”, enfrente a su secretario privado e incluso le gane? ¿O que le reclame un trato igualitario a Crucero del Norte y Guaraní?No hay respuestas claras porque tampoco están claras las razones que produjeron el distanciamiento, aunque brotan versiones, algunas inquietantes. La decisión de jugar en Chaco fue una oportunidad única utilizada por Closs para ajustar cuentas con Crucero y retirarle los diez millones comprometidos para la temporada, ya que el público rechazó ese acuerdo con Capitanich. Pero como suele ocurrir en los vértices del poder, no sería extraño que repentinamente el conflictivo nudo se allane y todo retorne sin más comentarios a su cauce anterior.




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