POSADAS. Hasta ayer, casi mil personas -la mayoría posadeños- compartieron en sus muros de Facebook la foto de un hombre identificado como uno de los autores de un atraco violento y a plena luz del día el pasado martes 17 en un local comercial de la ciudad. En menos de tres días, la foto se “viralizó” y volvió a mostrar el fenómeno de la condena social como respuesta cultural a la inseguridad y a la falta de respuestas policiales y judiciales.“Es una mezcla, creo yo. Condena social por un lado y miedo por el otro. La sociedad tiene miedo y trata de protegerse como puede, y esta es una de las maneras”, explicó Nicolás Trevisán, el presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Posadas (CCIP) y propietario del negocio al cual entraron los delincuentes, además del autor del “posteo” más compartido en la red social en las últimas horas. El presunto delincuente todavía no fue detenido, pese a que fue indubitablemente identificado, por lo cual “la mayoría de los que compartieron la foto son comerciantes que de esta manera se ponen en alerta, e incluso me relataron que ya habían sido víctimas del mismo tipo”. El fenómeno no es nuevo, aunque sí lo es el nivel de masificación que adquiere. Ya con anterioridad se viralizaron fotos de “mecheras” y asaltantes obtenidas de las cámaras de seguridad de los distintos comercios de la capital, pero a medida que aumenta el número de hechos y la violencia con la que actúan los delincuentes, también aumenta la respuesta del “escrache” a través de las redes sociales. Violencia ymás violenciaEn Villa Sarita, los vecinos optaron por otra manera de expresarse contra la marcada ola de inseguridad y violencia, pese a la pretensión del Gobierno provincial de bajarle el tono a este flagelo. En este barrio optaron por manifestarse públicamente con carteles y proclamas, con la intención de obtener un mayor compromiso oficial con la problemática que los tiene virtualmente encerrados en sus propias casas. “Vamos a juntarnos una y otra vez hasta que haya respuestas a tanta inseguridad”, aseguró a este diario Norma Blanco, otra vecina del barrio y comerciante harta de los atracos y “entraderas”. El coliseo moderno Facebook, Twitter y otras redes sociales son las plataformas que hoy utiliza la gente para expresarse de distintas maneras y, a los efectos de la condena social, para “escrachar” a quienes consideran que actuaron mal. Es una herramienta no exenta de riesgos, puesto que la acción puede vulnerar derechos personalísimos con daños casi irreparables. Los “escraches” virtuales no son un fenómeno aislado, sino parte de una vida social que transcurre en las redes y que cada vez tiene mayor efecto en la vida material. En Facebook se puede afectar a los otros, para bien y para mal. Pero cuando en la vida material las respuestas a la inseguridad no se ven, la “defensa común” del escrache se hace casi inevitable.




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