OBERÁ. Hay personas que dejan huellas profundas por donde van. Son poderosas porque generan y multiplican cosas buenas que hacen bien a los otros. Y ni siquiera tienen mucha plata, apenas lo necesario para vivir. Mirta Abreu es una de ellas. La fundadora del Hogar de Día Merceditas, que funciona en su propia casa y donde nació la Escuela 927, de la que es directora, encara ahora un nuevo proyecto: confeccionar 400 pilotos de lluvia para sus alumnos y otros de zonas rurales. Este hogar de día, ubicado en pleno barrio 180 viviendas de Oberá, es reconocido en la ciudad por la contención que brinda a los niños. Ahora tiene el objetivo de confeccionar 400 pilotos con el material descartable, para lo que estiman que necesitarán alrededor de 6.000 sachets de leche o yogurt. “Queremos hacer los pilotos para nuestros chicos y otros de escuelas rurales que tienen que caminar largas distancias para asistir a clases. También generar conciencia ambiental reciclando estos materiales con fines solidarios”, explicó Mirta Abreu a PRIMERA EDICIÓN.Para poder contar con los insumos necesarios, distribuyeron diversos comercios, cajas destinadas a la recolección de sachets. “Pusimos cajas en Dinco, Bicicletería Yony, Librería Oberá, La Radio, Celo, Doña Laura, Don Basilio, por ahora, pero vamos a distribuir más. También la gente puede llamarnos y vamos a buscarlos a domicilio”, aclaró Mirta.“Espero que la comunidad colabore”La confección de los pilotos está a cargo de tres madres del hogar, que son las que tienen máquina de coser. Cada una realiza la labor en su domicilio . “Nos gustaría tener máquinas para concentrar el taller de costura en el hogar, si alguien nos puede donar (una máquina de coser) sería muy bueno, así también podemos arreglar la ropa y hacer mucho más”.La idea surgió de uno de los tantos viajes por trámites que hizo Mirta Abreu a Buenos Aires. En uno de ellos vio como una asociación asistía a indigentes un día de intensa lluvia. “Me quedó grabado eso, me impactó porque tenían un montón, cada piloto en una bolsita, por talles. Siempre pensé en lo bien que le vendría a nuestros chicos. Espero que la comunidad colabore”, relató.El hogar de día Merceditas funciona todo el año con talleres de cocina, danzas, judo y artesanías. Asisten más de 150 chicos, la mayoría del humilde barrio San Miguel. Su desarrollo dio lugar, en 2011, al nacimiento de la Escuela 927.Una escuela hecha a pulmónLa Escuela 927 está ubicada en inmediaciones del barrio 180 Viviendas. Nació luego de que en 2008, en el hogar Merceditas -es decir, en la casa de Mirta Abreu y a partir de su iniciativa- funcionara un aula satélite de la Escuela 237. Las clases se dictaban en doble turno, con grados acoplados y niños que cursaban de primero a séptimo. Además de Mirta, dictaba clases otra maestra más.El crecimiento de la matrícula hizo que en 2011 se creara la Escuela 927. La propia directora consiguió el terreno, trasladó una estructura de madera de Panambí, que inauguraba nuevo edificio, y consiguió todo el mobiliario que la institución posee hasta la actualidad. “Hasta hoy, lo único que nos dio el Consejo General de Educación (CGE) fueron 30 sillas y quince mesas, el resto lo traje de otras escuelas: puertas, ventanas, pupitres, pizarrones, todo”, manifestó la educadora.A pesar de contar con una empresa de Buenos Aires dispuesta a construir un edificio adecuado, la falta del título de propiedad lo impide. Con mucha insistencia, luego de gestionar desde agosto de 2011, logró el título a nombre del Municipio el año pasado. Ahora, la Comuna debe donarlo al Consejo General de Educación para que se pueda llevar a cabo la construcción.“Lo último que me dijeron en la Municipalidad, el mes pasado, es que el título espera en el Registro de la Propiedad de la Provincia. Una vez que logre pasar al CGE, voy a volver a comunicarme con la empresa para ver si lo pueden hacer. Ya vinieron en dos oportunidades, pero siempre se encontraron con la misma situación”, explicó.Un gran sueño La Escuela 927 es de madera, tiene cuatro aulas, una dirección y tres baños tipo letrina. Funciona en dos turnos con 202 alumnos. En el turno mañana 4º, 5º, 6º y 7º grado y a la tarde Nivel Inicial, 1º, 2º y 3º grado. Trabajan ocho maestros de grado y cinco de áreas especiales.Uno de los ingresos a la escuela, por donde accede la mayoría de los alumnos que provienen del barrio San Miguel, actualmente es literalmente imposible de traspasar. Con cada temporal la institución debe enviar nota al Municipio para que arreglen el camino, lo que ocurrirá cada vez que llueva hasta tanto realicen alguna obra que solucione definitivamente la problemática.A pesar de tantas carencias, Mirta Abreu no baja los brazos y, mientras algunas personas que colaboran con ella limpian la escuela para el inicio del nuevo ciclo lectivo, recorre el populoso barrio San Miguel para hablar personalmente con los padres de sus niños, ver quiénes están en edad escolar o simplemente saber de sus necesidades para ayudarlos.“Ojalá este año podamos tener el edificio que se merecen los chicos. Ése es mi sueño. Son niños muy humildes, pero en la escuela o en el hogar de día pueden encontrar una verdadera contención y desarrollar todos los talentos que tienen”, concluyó Mirta.Detrás de esta docente hay un grupo de madres comprometidas y dispuestas a trabajar por sus hijos y los muchos niños que asisten al hogar y a la escuela.





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