URUGUAY (Medios digitales). La investigación sobre el crimen de Lola Chomnalez se reactivó con la aparición de la mochila y una toalla de la joven con restos de sangre de otra persona. Sin embargo, el martes se terminó de caer la última línea de investigación judicial vinculada a residentes de Aguas Dulces.Ahora la jueza penal de Rocha, Silvia Urioste y la fiscal Gabriela Sierra apuestan a las pericias de ADN efectuadas a una decena de detenidos e indagados que pasaron por el juzgado. Las pruebas de ADN son realizadas por la Policía Científica y demoran 48 horas.Dos jóvenes de Aguas Dulces que fueron indagados en el marco de la causa de Lola Chomnalez, concurrieron nuevamente el martes al juzgado pero se retiraron poco después sin ninguna responsabilidad. “No hay indicios que incriminen a mis defendidos, volvieron al Juzgado el miércoles a culminar un diligenciamiento pendiente”, afirmó el abogado de las dos personas de Aguas Dulces, Felipe González. El letrado dijo que la versión de algunos portales sobre que algunos de estos indagados intentaron sofocar a una adolescente no es cierta. La jueza Urioste dejó en libertad al pescador de Valizas que encontró el cuerpo de Lola tras indagarlo por la posesión de 74 plantas de marihuana que tenía en el fondo de su casa. ParanoiaAlejandro, uno de los detenidos, cuestionó las condiciones de reclusión que debió enfrentar en los últimos días. Fue detenido tres veces en averiguaciones por el caso de Lola Chomnalez. Vive en el asentamiento “Las Malvinas de Valizas”.“Soy artesano, pescador, albañil y lo que venga”, expresó al diario uruguayo El País. Señaló que su detención también le provocó un impacto psicológico y emocional. “Mi madre, que estaba a muchos kilómetros de distancia, me estaba mirando en la tele y observó que me catalogaron como si fuera el asesino a consecuencia de eso tuvieron que internarla en el hospital”, expresó.




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