PARAJE DESEADO (Comandante Andresito). Unas cincuenta familias de la zona se encuentran incomunicadas desde hace cuatro meses, cuando se llevaron la torre de teléfono para una emisora. Cuando los vecinos reclamaron, la empresa argumentó desconocer el episodio. Julio César Carula indicó que “hasta hace cuatro meses teníamos señal. Acá había una torre telefónica que un día se llevaron no sé si con o sin permiso pero desde ese día no tuvimos más señal”.Comentó que le cambiaron el nombre al paraje “porque estamos realmente olvidados. Somos más de cincuenta familias que desde hace cuatro meses estamos incomunicadas. Viviendo a casi veinte kilómetros del pueblo y en plena zona rural es imprescindible estar comunicado, sea para contactarnos con los familiares o por alguna urgencia. Es un derecho que todos tenemos pero en nuestro caso no se respeta”. Añadió que el hecho de no contar con señal en el paraje “nos obliga a salir hasta la ruta, y es peligroso porque el alumbrado público prometido en la última campaña por el intendente (Bruno Beck) no llegó. El hecho de ir a oscuras a la ruta es peligroso. El muchacho Knebel sufrió un accidente precisamente por estar buscando señal a oscuras cerca de la ruta”.Ana María no vive allí pero tiene a sus padres en la colonia. “Es muy difícil porque mis padres son mayores y tienen problemas de salud. Vivo a más de veinte kilómetros y se complica venir a verlos todos los días para ver como están. Llamarlos es imposible, desde que se llevaron la torre no hay señal. Ya reclamamos pero nadie hace nada”.Falsas promesas“La señal de teléfono es como la gota que rebalsó el vaso”, afirmó Luis Da Silva. “Semanas atrás por la oscuridad reinante hubo un accidente frente a la escuela, y no pudimos llamar a la policía ni a la ambulancia. Estamos incomunicados, aislados e indefensos. Hay muchas promesas que hicieron pidiendo el voto, que se lo dimos en las elecciones pasadas: un destacamento policial para dar seguridad, una plaza con juegos para los chicos, transporte, alumbrado público, una paradita de colectivos, para resguardo de los niños que van a la escuela, todas promesas falsas. Nada se cumplió. No somos políticos sino miembros de una iglesia que nos unimos en esta batalla para pelear por nuestros derechos”. Marcos Mendoza es otro de los vecinos que manifestó su malestar no sólo por el teléfono sino por la falta de atención municipal: “Lo del teléfono es uno de los problemas graves que tenemos. El otro indudablemente es el de la luz. El accidente del chico Knebel combinó esos dos factores. Él salió a la ruta a buscar señal y como ni siquiera en el acceso hay luz lo atropelló un auto, y estuvo en coma”.




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