POSADAS. La beba mbya guaraní que debió ser judicializada para ser intervenida se encuentra estable, pero con “una importante desnutrición y bastantes infecciones en la piel”, aseguró el médico Lisandro Benmaor a PRIMERA EDICIÓN. En tanto, la doctora, Cecilia Piris aseguró que se decidió a hacer la denuncia porque la niña “no iba a tener un buen desenlace”.Piris detalló ayer a Radio República cómo fue la intervención y por qué se decidió a denunciar el caso.“El primero que interviene es el promotor Víctor Ocampo, hermano de Esteban, el papá de la beba. Ellos (por los padres) no querían que nosotros intervengamos con la medicina tradicional, porque decían que la bebé se iba a curar”, comentó la profesional, quien expresó: “En marzo del 2014 la veo por primera vez en la comunidad, en una consulta que hicimos. Ya conocía a la familia porque sabía la situación de su mellizo que falleció. Entonces, la quiero traer al hospital pero ellos se niegan, pasaron los meses y en noviembre Víctor pudo traerlos al hospital, donde lo derivamos a Posadas y ahí se le detecta la cardiopatía”.La médica contó que el bebé mellizo de la niñita falleció porque “eran prematuros y no tuvieron control de embarazo. Además, también hay un nene de dos años que ya había fallecido porque se negaban a llevarlo al hospital, por la tradición de la religión, preferían tratarla con el opiguá (el médico de la comunidad mbya) antes que acceder a la medicina tradicional”. “Me vi obligada a interceder con la Justicia, porque es el derecho del niño. La internamos y me puse a hablar con el papá, ya después de la denuncia, le expliqué todos los riesgos”, comentó la doctora, quien desde hace tres años trabaja con las comunidades y asegura que esta situación ya no es muy común, “me pasa con familias muy contadas, que no quieren acceder a la medicina tradicional. Por eso estamos instalando un promotor para que ellos estén en contacto directo con cada comunidad”.“La nena está desnutrida, y ella tiene un ductus arterioso y el primer factor es que la nena nació con un 1,600 kilogramos, prematura y con esta cardiopatía no se puede desarrollar correctamente. Es una cirugía, pero no de riesgo”, comentó. Sin embargo, la médica Piris fue lapidaria cuando le consultaron qué podría pasar si no denunciaba el caso ante la Justicia: “No iba a tener un buen desenlace”, concluyó. Cabe recordar que Benmaor está atendiendo a la beba, de nueve meses, por una cardiopatía congénita llamada Ductus, y por la cual debe ser operada. Esta cirugía, en principio, fue rechazada por los padres y tuvo que intervenir la Justicia. Sin embargo, “ayer volví a hablar con el papá y él me aseguró que sí va a autorizar la cirugía. Ahora lo que me preocupa mucho es su cuadro general, producto de su cardiopatía”, cerró.





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