OBERÁ. Tras el resultado de las pruebas de ADN, publicado en exclusiva por PRIMERA EDICIÓN el sábado pasado, el Juzgado de Instrucción 1 de esta ciudad, a cargo de la magistrada Alba Kunzmann de Gauchat, se apresta a resolver la situación procesal de los cuatro detenidos en averiguación del cuádruple homicidio del empresario Carlos Knack, su esposa Graciela Mojsiuk y los hijos de la pareja, Bianca (12) y Cristian (25).El exprefecturiano Pablo Paz y Juan Godoy, el propietario del VW Bora que habría sido visto cerca de la casa de la familia Knack, asoman como los más complicados en la investigación. Ambos aparecen vinculados directamente con la autoría material de uno de los hechos más macabros de la historia criminalística de la provincia.El mecánico chapista Marcial Alegre tampoco zafaría de la prisión preventiva, aunque hay dudas respecto de la responsabilidad que le habría cabido en la matanza.En este sentido, la Justicia sostiene que su vinculación con el exprefecturiano no es casualidad y que el hecho de permanecer prófugo de la Justicia, aún cuando sabía que lo buscaban, lo aleja de la posibilidad de una falta de mérito.Justamente, ayer el abogado Ramón Moisés Grinhauz, defensor de Alegre, interpuso dos recursos ante el Juzgado de Instrucción 1.Uno tendría relación con el pedido de excarcelación de su defendido, en virtud de que el resultado de ADN lo excluyó de la escena de la masacre.En el otro planteo, Grinhauz solicitó la nulidad del llamado telefónico anónimo que orientó la pesquisa hacia San Javier, que desembocó en el allanamiento del taller y de los domicilios de los otros imputados: Paz y Godoy.Antes de resolver la situación procesal de los sospechosos, Alba Kunzmann de Gauchat deberá resolver las presentaciones formuladas ayer por Grinhauz.En la visión del abogado penalista, el hecho de que se hubieran encontrado armas en su vivienda, de que conociera a Paz y de que se diera a la fuga no lo convierten indefectiblemente en asesino.Sin embargo, todo parece indicar que la Justicia no tendrá en cuenta estos argumentos y avanzará sobre el auto de prisión preventiva.Lo cierto es que la prueba de ADN halló los patrones genéticos de Paz y Godoy en un pasamontañas, en un pedazo de hierro y en otros elementos secuestrados en el domicilio del kilómetro 7 de la ruta provincial 5, jurisdicción de Panambí.Allí fueron torturados y quemados vivos Carlos Knack, su esposa y dos de sus hijos, alrededor de las 19.30 del 25 de mayo pasado, en uno de los hechos más espeluznantes de toda la historia de Misiones. Una llamada y no haberse entregado a la Justicia complican a AlegrePese a que su patrón genético no apareció en los elementos secuestrados de la casa de la familia Knack, entre el 25 y el 26 de mayo pasados, la situación del mecánico paraguayo Marcial Alegre (su nacionalidad figura en el expediente) es igualmente complicada.La Justicia no cree en su inocencia; tampoco en que sea casualidad su vinculación con el exprefecturiano. Y basa su teoría en que se mantuvo prófugo de la Justicia durante nueve días, negándose a entregarse aún cuando sabía que lo buscaban.Para el Juzgado de Instrucción 1, son indicios fuertes de su presunta participación o vinculación con la masacre.Pero hay otra arista que pareciera complicar a Alegre: está comprobado que se comunicó telefónicamente con Paz antes y después del luctuoso episodio.Incluso, hasta habría alertado al exprefecturiano de que la Policía estaba allanando su domicilio uno o dos días después de la masacre.Todos aguardaban el resultado de los ADN remitidos a Capital Federal, porque a partir de ellos se sabría la decisión que tomaría la jueza que interviene en la causa. Justamente, sería el siguiente paso en la investigación.La defensa del militar, de apellido Bueno, pidió en reiteradas ocasiones la libertad de su defendido. En principio, deberá contentarse con la falta de mérito y no con el sobreseimiento definitivo, indicaron las fuentes consultadas por PRIMERA EDICIÓN ayer en Oberá.




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