POSADAS. Blanca Ibarra (57) es diabética. Esta enfermedad le quitó la vista y obligó a que le amputaran las piernas, con lo cual, prácticamente pasa el día sentada en su cama.Vive junto a su hija Adelaida Cardozo (33) y sus tres nietas de 10, 8 y 4 años (cumplió ayer) en una casita de madera ubicada en la chacra 130 (a una cuadra de Martín Fierro y Jauretche). La construcción es muy precaria y las rendijas dejan pasar el frío. Es un solo ambiente dividido apenas con tabiques. Las camas de las niñas se encuentran junto al baño, que es muy precario y no tienen agua. Hace 17 años habían comenzado a pagar el terreno pero no pudieron saldar la deuda. Con permiso de los dueños de la tierra levantaron la vivienda, pero ahora sus propietarios quieren construir dos casas y por eso Blanca deberá buscar otro lugar donde vivir.“Hace seis años pedimos una casa de Iprodha y todavía no tenemos novedades. Esperamos que puedan darnos una casa adaptada (para que puedan acceder con silla de ruedas), que a mi mamá le corresponde por ley (Nacional de Discapacidad)”, indicó a PRIMERA EDICIÓN Adelaida Cardozo (33) hija de Blanca, y que tiene una leve discapacidad mental. “Pedimos que la casa sea por esta zona, no tan alejada de este barrio porque todo traslado que tenemos que hacer es difícil, no podemos subirle a un colectivo a mi mamá”, agregó.Consultado por este matutino, desde el Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha), indicaron que el trámite está en curso y que deben recibir la visita de los asistentes sociales que podría ser en el transcurso de “30 o 60 días”.Estos relevamientos son para el barrio Itaembé Guazú, ubicado a varios kilómetros de la chacra 130, pasando el Parque de la Ciudad.Sin luz ni aguaEsta familia permaneció sin luz durante una semana, con lo que las dosis de insulina que le deben aplicar a Blanca, las debieron guardar en la casa de una vecina que vive a una cuadra.“Estuvimos sin luz varios días y eso nos complica mucho porque tenemos que nebulizarle a mi mamá, y necesitamos la luz sí o sí para que mis hijas estudien”, dijo Adelaida. La falta del servicio fue solucionada por Emsa la semana pasada.Tampoco tienen conexión de agua potable y el líquido se lo aportan con mangueras o baldes los vecinos de la zona. El riesgo de contraer infecciones es permanente.Además, dado que la estructura del baño es muy inestable y el piso está roto, se les hace muy difícil poder llevar a Blanca en silla de ruedas para higienizarla. En las épocas de frío, bañarse allí es un sacrificio, ya que el aire se filtra por todas las rendijas. A diálisis, tres veces por semanaLos lunes, miércoles y viernes Adelaida se levanta a las 4 para higienizar a su madre y prepararla para ir a diálisis a un instituto de nefrología ubicado en Jujuy casi La Rioja. La busca una ambulancia a las 5.30 y cerca de las 11 ya está de vuelta en su casa.Hasta hace unos meses, esta familia mantenía un kiosco en una pequeña piecita en el frente de su casa pero debieron cerrarlo porque no podían seguir administrándolo correctamente. Entonces, los únicos ingresos con que cuentan para mantenerse Blanca, su hija y tres nietas es la pensión por discapacidad de ella y las tres asignaciones universales de las niñas, es decir, un total de 3.500 pesos. Con ese dinero deben comprar remedios, ropa, calzados y útiles escolares. Las niñas cursan en la Escuela 796 del barrio Santa Rita.También pagan una cobertura médica de emergencias que tiene un costo de 200 pesos, ya que Blanca también sufre hipertensión y han tenido que llamar de urgencia a la ambulancia varias veces. Para colaborar con la familia, pueden comunicarse al (0376) 15-4716358.




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