POSADAS. Un exconvicto que en 2006 había protagonizado una sangrienta fuga de la cárcel de Loreto junto a otros tres reos terminó detenido ayer por la mañana acusado por el crimen de un vecino del barrio A-4, a quien habría degollado en plena vía pública por una disputa de vieja data.Luis L. (51), tal como fue identificado por las autoridades, fue señalado por testigos como autor del asesinato de Sixto Romero (62), hallado muerto de varios cuchillazos en la manzana 236 del populoso complejo habitacional, ayer por la mañana, según pudo saber PRIMERA EDICIÓN.El episodio se conoció minutos después de las 8.30, cuando una llamada alertó a la guardia de prevención de la comisaría seccional Decimoprimera sobre un hecho de sangre en plena calle, a unas tres cuadras de la dependencia.La comisión policial arribó de inmediato a la escena y confirmó que se trataba de un crimen: sobre la vereda yacía el cuerpo de Romero, que presentaba una importante lesión cortante en el cuello, entre otras puñaladas.Ante la novedad, enseguida llegaron al lugar hombres de la División Homicidios y de la Brigada de Investigaciones de la Unidad Regional X. Mediante el testimonio de testigos, los detectives pudieron establecer que el autor del hecho sería un hombre conocido en el barrio que semanas atrás le alquilaba una pieza a Romero.Con la descripción física del sospechoso, los investigadores iniciaron un importante operativo “cerrojo” que alcanzó resultados exitosos a los pocos minutos, cuando uno de los patrulleros divisó al forajido deambulando en inmediaciones al Mercado Central, sobre avenida Cabo de Hornos y “Tulo” Llamosas. Intentaba escapar de a pie.Ya detenido, los policías identificaron al hombre como Luis L. (51), quien resultó ser nada más y nada menos que uno de los cuatro internos que en agosto de 2006 protagonizaron una cinematográfica fuga del pabellón de inimputables de la Unidad Penal I del Servicio Penitenciario Provincial, en Loreto (Ver “Escape, raid delictivo y…”).Fuentes del caso contaron a PRIMERA EDICIÓN que Luis L. cumplía condena por el delito de “tenencia ilegal de armas de guerra” cuando escapó de prisión. Al ser recapturado, pagó también por la pena de “evasión”. Una vez en libertad regresó a Posadas, de donde es oriundo. Fue varios años atrás y hasta hace algunas semanas vivió en una pieza que Romero le alquilaba. Justamente un cortocircuito en esa relación que lo dejó sin aquel techo habría sido el detonante del conflicto que decidió saldar ayer a cuchillazos.Al parecer, el detenido caminaba hacia la casa de un conocido cuando se cruzó con Romero. Tenía varias prohibiciones de acercamiento por denuncias de sus exmujeres y aparentemente hasta de una de sus hijas, que había solicitado el botón antipánico a las autoridades. Uno de sus últimos lugares de residencia estable habría sido en inmediaciones a Areco y Urquiza, en el norte de la capital provincial.Luis L. terminó esposado y fue alojado en sede policial. El magistrado Fernando Verón, al frente del Juzgado de Instrucción 3 de Posadas y presente en la escena del crimen, podría indagarlo en las próximas horas, de no mediar imprevistos. Escape, raid delictivo y recaptura finalEl detenido por el crimen de Sixto Romero en el barrio A-4 fue uno de los cuatro presos que mantuvo en vilo a las autoridades provinciales entre la madrugada del domingo 13 y el martes 15 de agosto de 2006.Como este diario informó en su momento, todo comenzó alrededor de las 2 de aquella jornada dominical, cuando internos del pabellón de inimputables de la cárcel de Loreto solicitaron la presencia de los guardiacárceles.Un cabo del Servicio Penitenciario Provincial se acercó a ver qué ocurría, sin saber que iba a transformarse en víctima de un plan de escape pergeñado por Luis L. y otros tres reos de 30, 32 y 34 años, condenados por hurto y robo calificado, lesiones graves y resistencia a la autoridad, y doble homicidio, respectivamente.Uno de ellos le aplicó entonces un “chuzazo” con un arma casera al uniformado y le robó el arma reglamentaria. Así alcanzaron los cuatro la libertad. Caminaron hasta una zona conocida como “El Bañadal” y se separaron en dos grupos.Los internos de 30 y 34 años sin dudas fueron los protagonistas de un drama que milagrosamente no dejó víctimas fatales. Caminaron unos diez kilómetros hasta una estación de servicios de San Ignacio, en ruta nacional 12 y Cabral, donde balearon a un policía para robar otra arma y 1.800 pesos en efectivo. Allí mismo también se hicieron del automóvil de un docente que casualmente se encontraba en el lugar.Escaparon hacia el centro de San Ignacio y, perseguidos por un móvil de Gendarmería, volcaron sobre la calle Horacio Quiroga pero no se detuvieron: siguieron a la carrera hasta la casa de un conocido abogado del pueblo, al que sorprendieron y le exigieron la entrega de su camioneta. Sin embargo, allí mismo fueron reducidos por el letrado y su familia y entregados a la Policía. El otro prófugo también fue apresado.Luis fue el último en caer, alrededor de las 11.30 del martes 15 de agosto. Estaba escondido en un malezal, a unos 500 metros del acceso a Loreto, a la espera de un colectivo que jamás pudo abordar.




Discussion about this post