POSADAS. Casi un mes después de haber prendido fuego a un sector de la Escuela para Jóvenes y Adultos 68 del barrio Cocomarola Este, donde algunos de ellos concurren, los niños y adolescentes se presentaron ayer en el edificio educativo por orden del juez Correccional y de Menores, César Jiménez, para iniciar las tareas de pintura y refacción de los espacios dañados. Los alumnos acudieron acompañados de sus padres y en la institución los esperaban la directora de la Escuela 871, que comparte edificio con la nocturna, Ramora Ramírez; el ministro de Educación Luis Jacobo y el mencionado magistrado. Una vez más, el ministro Jacobo aseguró a los medios presentes que “la escuela está para cuidar a los chicos” y aseguró que es el mejor lugar donde los niños y jóvenes pueden estar. No hizo mención alguna a la función pedagógica de enseñar para la cual se forman los educadores. “La Justicia tiene que dar respuestas” Por su parte, según precisó el juez, “los chicos se reintegraron a la escuela y los informes pertinentes respecto de la conducta y las evaluaciones serán enviados por los docentes a la Justicia”. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, detalló que los chicos tienen entre 10 y 14 años “no son punibles para la ley penal, cometieron una travesura importante como es prender fuego a parte de una escuela, dejándola sin servicio eléctrico… pero no se puede hablar de delito”. A su entender, la Justicia tiene que dar respuestas en estos casos que no están contemplados en la ley penal. “Las respuestas tienen que salir de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y de la Ley de Protección Integral nacional y provincial, lo que significa que la solución ‘subsanar el daño causado’ debe ser integral, no podemos decir que solamente el chico tiene responsabilidad, pues también la tienen sus padres, el Estado y una sociedad que, en definitiva, no acompaña el crecimiento de sus niños”. Al ser consultado si los chicos reconocieron la responsabilidad de sus actos, el juez señaló que lo hicieron en forma implícita al señalar que fueron influenciados por un joven de 18 años, “pero en las diferentes entrevistas surge que participaron del hecho”, agregó. Vale aclarar que algunos de los padres que asistieron ayer a la convocatoria del magistrado están convencidos de la inocencia de sus hijos. Cada vez más chicos Para Jiménez, lo que sucede con los jóvenes nos interpela como sociedad. “Lo que pasó en esta escuela no es un hecho aislado. Debe preocuparnos a todos cuando los chicos, cada vez más, son los que cometen este tipo de ilícitos y simplemente por no ser sujetos de derecho, no son atrapados por la ley penal. La estadística nos está mostrando permanentemente que el sujeto de derecho de 16 ó 17 años ya no es el que comete ilícitos sino el de 10, 11 ó 12 años. Me preocupa mucho estas travesuras que rozan la frontera con el ilícito penal”, analizó. Para el juez, la sociedad tiene una reacción histérica respecto del encierro de los chicos, “los quiere encerrados cuando cometen este tipo de travesuras y cuando los tiene encerrados, los quiere afuera”. Para Jiménez -al igual que Jacobo- el lugar del niño es la escuela. Recordó un caso anterior en el que intervino en Leandro N. Alem, donde un chico de 15 años golpeó a otro produciéndole la muerte: “estaba fuera del sistema educativo y adeudaba una previa… logramos al cabo de dos años de permanente informes por parte de la escuela, que el chico rinda su previa con una muy buena calificación, sea buen alumno y buen compañero”.




Discussion about this post