POSADAS. Fiel a su estilo, el gobernador Maurice Closs buscó culpables fuera del Gobierno renovador y -¿casualmente?- los encontró en los medios gráficos, para intentar justificar el gasto de casi un millón de pesos en fans de Facebook y clicks en el buscador Google, contratado a un ciber-militante kirchnerista porteño del que sigue sin explicar por qué lo eligió en una contratación directa.Además, con apoyo del aparato mediático, intentó instalar el debate sobre la efectividad de la publicidad en los medios tradicionales versus los medios electrónicos, cuando lo que le cuestionan gran parte de la sociedad y los sectores opositores es la oportunidad del gasto y el destino de las rentas generales cuando hay graves problemas sociales que merecen ser receptores de 830 mil pesos para solucionar lo urgente.Valgan como ejemplos: la actualización de la cápita de los comedores escolares, la atención a las comunidades aborígenes para garantizar la permanencia en las escuelas, el pago a docentes que trabajaron en vacaciones y aún no cobraron, la compra de insumos en hospitales, más efectivos policiales para combatir la creciente inseguridad que se ha llevado varias vidas en el primer semestre, entre otros.Luego, toda lectura rebuscada de la situación corre por cuenta de quien la hace.En el sentido común, cualquiera hubiera optado por saldar deudas sociales antes que promocionar Cataratas, donde la familia Closs es la principal operadora turística de Misiones (participa en la UTE Cataratas, tiene hotel en Iguazú y en Posadas con convenio exclusivo con el IPS, entre otras empresas vinculadas a la actividad) y así incluso, haber evitado las críticas respecto a su accionar en beneficio de familiares y amigos. En papel de victimizarse, Closs aseguró que hay medios que solamente apuntan a él como el responsable de las medidas. Siete años después, ¿Closs no se dio cuenta de que es el máximo responsable político e institucional del Gobierno de Misiones? Por ende, toda medida que adopte su gabinete es su responsabilidad. Como también la de los desaciertos, como lo fue la redacción del decreto 766/14, donde nada indica que la contratación de “ciber fans” y clicks en Facebook es para la promoción turística de Misiones, al punto de que el gasto sale del Ministerio de Acción Cooperativa y no del de Turismo. Ni siquiera en los papeles que firma Closs es claro. Y luego habla de “real malicia”, como si no fueran suficientes las pruebas que se publican sobre cada acción que el mandatario entiende como un “ataque”.Sin mencionarlo, en cada declaración desafortunada del fin de semana, el Gobernador hizo mención a tapas de PRIMERA EDICIÓN. Defendió el aporte de 200 millones de pesos extras para Emsa al decir que era eso o un tarifazo. ¿Y un ajuste en los gastos y dejar de incorporar punteros e hijos de dirigentes, con lo cual la empresa incrementó un 17% su personal desde 2008 llegando a dos mil agentes, no sería una opción? Y en las notas mediáticas donde participó, lanzó un tiro por elevación al rovirismo al asegurar que sólo se lo cuestiona a él y no a Carlos Rovira, como si el presidente de la Legislatura estuviera montando una campaña en su contra. Entonces, volvió a caer en el facilismo de culpar otra vez a los medios de comunicación por las diferencias con su socio.Finalmente, Closs dedicó varios minutos a denostar el rol de los diarios impresos. Si la influencia que tanto le molesta no es tal, ¿por qué le dedicó una conferencia de prensa de una hora?Ahora el plan del Gobierno es tratar de analfabetos digitales a todos los que lo cuestionan por su “avance” en materia de publicidad electrónica o viral. Una tomada de pelo. Si no, basta con ver los últimos mensajes que los seguidores de Twitter del Gobernador le dejaron en su cuenta personal. El gobierno de Maurice Closs tiene problemas de comunicación. Pero es más fácil culpar al mensajero, antes que realizar una autocrítica de la gestión.




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