BAGDAD, Irak (AFP-NA). Decenas de miles de personas huyen del norte de Irak, donde los yihadistas del Estado Islámico (EI) se apoderaron de Qaraqosh, la mayor ciudad cristiana del país, indicó ayer el clero caldeo que pide ayuda a la comunidad internacional.“Hay 100 mil desplazados cristianos que han huido con lo puesto, algunos a pie, hacia la región de Kurdistán”, explicó ayer a la AFP el patriarca caldeo Louis Sako.“Es un desastre humanitario, las iglesias (de las ciudades que han sido tomadas) están ocupadas y se han retirado las cruces”, añadió.Los yihadistas tomaron ayer Qaraqosh, la mayor ciudad cristiana de Irak, y otras zonas cerca de Mosul (norte), según testigos y representantes religiosos.Qaraqosh se encuentra entre Mosul, la segunda ciudad del país ocupada por el EI, y Erbil, la capital de la región autónoma del Kurdistán. Tiene unos 50 mil habitantes pero en las últimas semanas ha recibido a numerosos cristianos expulsados de Mosul.“Sé que las ciudades de Qaraqosh, Tal Kaif, Bartela y Karamlesh han sido vaciadas de su población y están ahora bajo control de los milicianos”, indicó por su parte a la AFP Joseph Thomas, el arzobispo caldeo de Kirkuk y Suleimaniya.“Es una catástrofe, una situación trágica”, añadió.Según el patriarca Louis Sako, los combatientes del EI atacaron el miércoles a la mayoría de las localidades de la llanura de Nínive, disparando con mortero y tomando varias de ellas.“Tanto el gobierno como las autoridades kurdas son incapaces de defender a nuestro pueblo. Tienen que trabajar juntos, con un apoyo internacional y un equipo militar moderno”, añadió.“Hoy lanzamos un llamamiento con mucho dolor y tristeza al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, a la Unión Europea y a las organizaciones humanitarias para que ayuden a esta gente en peligro de muerte”, insistió. “Espero que no sea tarde para evitar un genocidio”, añadió.La ciudad de Tal Kayf, al norte de Mosul, donde viven numerosos cristianos y miembros de la minoría chiiita shabak, se vació durante la noche.“Tal Kayf está en manos del Estado Islámico. No encontraron ninguna resistencia y llegaron justo después de medianoche”, explicó Butros Sargon, un habitante que huyó de esa ciudad, preguntado por teléfono desde Erbil.“Escuché disparos por la noche y cuando miré fuera vi un convoy militar del Estado Islámico. Gritaban ‘Dios es grande’”, añadió.





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