OBERÁ. Ni bien se supo de la terrible historia que rodeaba a la “Masacre de Panambí”, surgió la teoría de que Bianca y Carlos Oscar Knack tenían lesiones óseas producto de los golpes que recibieron, aparentemente con una barra de hierro, de parte de los asesinos.No hubo parte oficial que confirmara esa teoría. Y en realidad, jamás se sabrá, porque ahora trascendió que la autopsia tampoco pudo hacerlo porque el equipo de rayos X de la morgue judicial de Posadas no funcionaba.Por ende, fue imposible determinar si Bianca y sus padres, Carlos Knack y Graciela Gladis Mojsiuk, sufrieron fracturas óseas.No es un dato menor. De alguna manera, la causa pierde otro dato significativo para demostrar el grado de salvajismo con el que actuaron los asesinos y las sesiones de torturas a las que fue sometida la familia Knack.En los tiempos que corren, donde la Justicia intenta actuar con la mayor transparencia posible, una carencia de esta magnitud resulta indefendible.Panorama de la situación Es curiosa la situación que se da en algunas dependencias del Poder Judicial y también en la Policía de Misiones.En la morgue judicial no funciona el equipo de rayos X, aunque no se sabe desde cuándo. La Justicia de Instrucción tampoco puede contar aquí con los resultados de pruebas clave para cualquier investigación, como la de absorción atómica, que permite saber, con grado de certeza, si un sospechoso disparó o no un arma de fuego. En el caso del homicidio del jubilado de Emsa, Luis Roberto Cabral, por citar un ejemplo, se debió pedir la colaboración de la Policía de Chaco, previo pago del canon correspondiente.Ni hablar del largo anhelo de la Justicia penal: el de contar con un laboratorio especializado en la realización de ADN que, a la luz de los hechos, resulta casi una utopía.En este caso, como en otros tantos, se pide la prueba genética a laboratorios de Capital Federal u otros puntos del país, con la demora propia del caso.En la causa por “La Masacre de Panambí” se remitieron muestras de hisopados bucales y cabellos para determinar si se corresponden, o no, con el patrón genético de alguno de los detenidos. Sin presupuestoUna fuente con acceso directo al Poder Judicial afirmó a este diario que la inflación y otras circunstancias coyunturales erosionaron el presupuesto del corriente año y “no hay dinero para comprar siquiera una resma de papel”, consignó. A juzgar por ciertos indicadores, como la imposibilidad de reparación de equipos de importancia decisiva en investigaciones penales, puede decirse que es una realidad inobjetable. En otro orden de cosas, la misma especie indicó que las pruebas de ADN se demoran en Capital Federal y otros puntos de la Argentina porque el Superior Tribunal de Justicia (STJ) no cuenta con presupuesto para afrontar, en tiempo y forma, el pago de esos aranceles.Se trata sin dudas de una situación preocupante que debería llamar a la reflexión a las autoridades competentes, sobre todo de aquellas que manejan las arcas del Estado.Quizás, frenar el ingreso de personal por favores políticos sería un paliativo.





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