POSADAS. A diez meses de haberse inaugurado la Línea 137 en esta ciudad y Garupá, el call center ha recibido más de siete mil llamadas de la comunidad. Un 10% de las comunicaciones se convirtió en operativos en los cuales la brigada de emergencia acudió a intervenir y poner a salvo a mujeres y sus hijos que estaban siendo agredidos o habían sido lastimados. “750 salidas de emergencia tuvimos en estos meses desde que comenzamos a trabajar con la Línea 137”, explicó Rosana Franco, a cargo de la dependencia que funciona en la Comisaría de la Mujer de calle Córdoba y Félix de Azara de Posadas.Señaló que las llamadas que solicitaron intervención son realizadas desde hospitales, casas de familia, otras comisarías e incluso desde escuelas.“Ante la llamada, acude la brigada. Es un auto en que van personal de seguridad, un o una trabajadora social y un o una psicóloga. El vehículo no lleva identificaciones y va acompañado por un móvil policial”, indicó Franco.Una vez que ponen a salvo a la o las víctimas -la mayor parte de las veces son madres y muchas están con niños-, los acompañan a realizar la denuncia policial. A partir de allí la Justicia toma intervención y dispone medidas cautelares como exclusión del hogar o prohibición de acercamiento del victimario.En Oberá y EldoradoFranco adelantó que se encuentran en pleno proceso de capacitación y selección de personal para integrar las brigadas de rescate que trabajarán en Oberá y Eldorado.“Estamos capacitando y seleccionando profesionales para integrar las brigadas. Dependerán del mismo call center de Posadas”, explicó. “El miércoles (por mañana) nos estaremos reuniendo en Oberá y el viernes en Eldorado. La idea es que la Línea 137 en estas ciudades pueda comenzar a funcionar entre septiembre y octubre”, agregó la funcionaria.Trabajo en redActualmente, y para los casos en que las víctimas de violencia no cuenten con otra casa -de un familiar o allegado- en la cual permanecer a salvo mientras las medidas de exclusión domiciliaria se concretan, se dispone de entre tres y cuatro casas que hacen las veces de refugio y lugar de contención para estas familias.“Hay un fuerte trabajo en red con ONGs locales y del Estado que nos respaldan. Una vez que están fuera de peligro, las víctimas tienen el acompañamiento de nuestros profesionales”, indicó, resaltando que también hacen trabajo preventivo e informativo sobre violencia familiar en las escuelas.




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